Mª CARMEN GALLART
Ha vivido ya su tercera semana en la WNBA y aunque hasta el momento no está dando su mejor nivel, poco a poco, la ala-pívot de Alboraia se está adaptando al ritmo y a las exigencia de su equipo, los Minnesota Lynx, donde comparte vestuario con Wiggins y Hodges, ex compañeras en el Ros. Montañana vive su segunda experiencia en Estados Unidos —ya jugó la Liga Universitaria— con mucha ilusión.
¿Cómo van sus primeros partidos en la WNBA?
—Desde que he llegado tan sólo hemos ganado un partido. El equipo está atravesando por un pequeño bache y a nivel personal yo todavía no estoy acoplada al equipo. Me cuesta todavía tirar a canasta. Tengo que seguir trabajando para encontrar mi mejor nivel.
—¿Qué le está faltando?
—Me tengo que acoplar a jugar de exterior, al juego del equipo y al ritmo de la competición. Estoy ayudando al equipo en el rebote y en defensa. Espero poder ir aportando más cosas al equipo a partir de ahora. He hablado con el entrenador y me pide que sea más agresiva en mi juego y que tire más a canasta. De momento no estoy jugando mucho pero creo que es algo normal. He llegado con la temporada empezada y tengo que trabajar más rápido para estar al nivel de mis compañeras. Tenemos un buen equipo, con dos interiores muy buenas y creo que podemos hacer buenas cosas.
—¿Es un juego muy diferente?
—Respecto a la Liga Española es muy diferente. Hay jugadoras de gran nivel y el ritmo es muy distinto…hay equipos que son como una mezcla de las mejores jugadoras de la Euroliga. El nivel de juego es alto, la agresividad del juego… es diferente a España y también a la Euroliga.
—Anna Montañana es la primera valenciana en jugar en la liga estadounidense, ¿cómo se siente?
—Mis sensaciones son muy buenas. Estoy fenomenal. Para mí es un orgullo llevar el nombre de España y de Valencia a Estados Unidos. Era un reto personal para mi desde hace años y lo he conseguido. Estoy muy ilusionada y a la vez tengo los pies en el suelo y son consciente de que tengo que trabajar mucho para poder dar un buen nivel.
—No es su primera experiencia en Estados Unidos.
—No. Después de mi primera etapa en Estados Unidos —jugó la Liga Universitaria— tenía muchas ganas de volver. Estuve cuatro años jugando aquí y desde entonces he vuelto cada verano, aunque hasta ahora de espectadora. Hoy estoy jugando en una de las mejores competiciones del mundo.
—¿Qué pensó cuando recibió la oferta de los Minnesota Lynx?
—La verdad es que fui muy realista desde el principio. Cuando me comunicaron el interés del equipo por jugar aquí me hizo mucha ilusión pero hasta que no firmé el contrato no me lo creí. Cuando subí al avión rumbo a Estados Unidos sabía que tenía por delante una gran oportunidad pero todavía no era seguro y no quería ilusionarme antes de tiempo.
—Comparte equipo con dos ex compañeras del Ros, ¿le están ayudando a su adaptación?
—Estar con Candice (Wiggins) y Roneeka(Hodges) es una gran ayuda. Conocer a dos personas dentro del equipo es importante. Conozco a varias jugadoras que disputan la WNBA pero en mi equipo, además de ellas, no conocía nadie. Los equipos te dan muchas facilidades y es todo muy fácil. La verdad es que prácticamente lo único que tienes que hacer es preocuparte de jugar, el nivel de profesionalidad es muy alto.
—Además, usted no tiene problemas con el idioma, ¿no?
—Sí, en mi caso el idioma no ha sido ningún problema. A nivel de baloncesto me está costando más pero creo que será cuestión de tiempo. No me he marcado ningún plazo pero espero que pronto se puedan empezar a ver resultados y empezar a mostrar mi mejor nivel, aunque todavía me cuesta jugar de exterior.
—¿Es una experiencia similar a la que vivió cuando jugó en la Universidad o la WNBA es otra cosa?
—Es muy diferente a mi etapa universitaria. La verdad es que ha ido todo muy rápido. Llegué, entrené con el equipo dos sesiones, firmé y a jugar. Es todo muy profesional. En cuanto a sensaciones es similar, salvando las distancias. Mi experiencia universitaria fue muy buena y ahora me gustaría ayudar más al equipo, pero estoy segura de que llegará mi momento. Estoy trabajando duro para eso.
—¿Qué objetivo se ha marcado?
—El equipo tiene nivel para clasificarse para el play-off, ese es mi principal objetivo. Lo más importante para mi es el equipo. A nivel personal sólo quiero ir encontrando mi mejor juego. Aunque he jugado en otras ocasiones de exterior, no ha sido lo habitual en los últimos años, sobre todo es complicado en defensa para mi porque las exteriores de los equipo rivales son muy rápidas.
—¿Qué destacaría de la WNBA?
—El nivel de la competición es muy bueno, tanto a nivel deportivo, como a nivel de profesionalidad de los equipos. La inversión que se hace en el baloncesto femenino está a años luz de la que se hace en España.
—¿Echa de menos esa inversión en los equipos españoles?
—Si no ves esto antes, no. No se puede echar de menos algo que no conoces. La gente que hemos estado en Estados Unidos antes si que echamos de menos un poco más de cariño en España. En ACB hay equipos que tienen menos repercusión que los equipos de la WNBA. Es impresionante.