FRAN ESCUDERO
Miguel Ángel Escribano. Ese es el nombre que hay que apuntar junto al de Vicente Solá como principal artífice del desembarco de Power Electronics en el conjunto taronja. Este empresario madrileño —propietario del Grupo Metrafil—, es aficionado y socio del equipo valenciano desde hace siete años, y tras la llegada de Solá a la presidencia se ha involucrado mucho más en el día a día del club. Pese a ello, deja claro que no es consejero «aunque casi como si lo fuera» por su compromiso.
Escribano mantiene amistad y trabaja con Power Electronics desde su nacimiento en 1987, pero fue hace unas semanas cuando «se me encendió la luz». «Fue un flash. Estaba en la fábrica con ellos y se me ocurrió. Pensé que era un proyecto ideal para darse a conocer y así se lo supe transmitir. Ellos lo han aceptado porque saben que es una buena apuesta», indicó este empresario que también es miembro de la ´Penya valencianista per la solidaritat´, la cual ayuda a los niños de tercer mundo. Conocido en la penya como Di Stéfano, comenta que no fue difícil convencerles «porque el proyecto es bueno. Luego llamé a Vicente Solá para que él les terminará de ilusionar», explicó Escribano, convencido de que a Power Electronics le faltaba algo así para dar el salto de calidad. «Son una empresa que ha crecido mucho, son los terceros del mundo en su negocio, y están presentes en cuatro continentes. Todo lo que ganan lo reinvierten y ahora están ya en un punto de inflexión hacía el estrellato», continuó.
No obstante, justo es reconocer que fue Vicente Solá el que cerró el acuerdo cautivando con su ilusión a los responsables de esta empresa valenciana surgida en un bajo del barrio de Benimaclet. «Sin nuestro amigo Miguel Ángel Escribano esto no hubiera sido posible. Aún así, cuando Vicente Solá entró por la puerta el pasado jueves tenía el 0% de posibilidades de que este acuerdo se firmase. Cuando salió ya nos había convencido a todos, aunque no se lo dijimos en ese momento», recordó Amadeo Salvo, director general de Power Electronics. Por su parte Vicente Solá quiso dejar claro que, pese a todas las «flores que me están echando» este es un triunfo de todo el club y que «los presupuestos del baloncesto profesional son muy altos, por lo que sin este apoyo o el de Juan Roig sería imposible tener un equipo de elite en Valencia».