FRAN ESCUDERO
El Power Electronics Valencia pasa por su peor momento de la temporada. Las lesiones, algunos procesos víricos, y las limitaciones de la plantilla —los entrenamientos se han visto condicionados por todas estas circunstancias— han pasado factura a un bloque que en este primer tramo de la temporada había despertado nuevamente la ilusión de los aficionados.
Sin embargo, los últimos resultados han colocado al equipo en una situación incómoda y, más preocupante todavía, lo han dejado muy ´tocado´ anímicamente. Y todo antes de uno de los encuentros más importantes de la temporada, en el que los valencianos se juegan gran parte de sus opciones de clasificación para los cuartos de final de la Eurocopa. Por si esto no fuera suficiente se trata, además, del desplazamiento más largo —en línea recta entre ambas ciudades— del Valencia Basket Club en sus 24 años de historia. Más de 4.000 km separan Valencia de Kazán, aumentados por las escalas que el equipo tendrá que realizar en Madrid y Moscú en la ida, y Frankfurt y Barcelona en la vuelta.
Este viaje supera a otros desplazamientos complicados como por ejemplo el que se realizó a Moscú para jugar ante Khimki o Triumph, en dos ocasiones a la propia ciudad de Jerusalén o a países bálticos como Lituania o Letonia en temporadas anteriores. Y es que los caprichos del sistema de competición en los cruces de la segunda fase y la derrota inicial ante Hapoel Jerusalem obliga a Power Electronics a vencer en dos de sus tres desplazamientos para asegurarse, sin depender de otros resultados, su pase a la siguiente ronda. El problema es que la distancia de las tres ciudades que habrá que visitar en este grupo J —Kazán, Estambul y Jerusalén—, todas en el límite de Europa, obligará a los de Neven Spahija a realizar grandes viajes. Será una larga y dura penitencia en un momento delicado y en el que el margen de error está prácticamente agotado.
Y es que los otros dos desplazamientos del grupo no se quedan muy atrás en cuanto a complejidad y distancia. Los 2.500 km que separan Valencia de Estambul, y los 3.300 entre Valencia y Jerusalén, dan como resultado una cifra de casi 20.000 kilómetros que el cuadro taronja deberá soportar entre la ida y vuelta en los tres desplazamientos de esta segunda fase de la competición. Desplazamientos que, viendo como ha comenzado el Last 16 y el estado de forma por el que atraviesa el equipo valenciano, no serán en ningún caso intrascendentes como sucedió en la primera fase de grupos. Entonces, el técnico croata pudo descargar de minutos a los jugadores más castigados en los dos últimos encuentros, en los que los de La Fonteta ya tenían asegurada la primera plaza del grupo B.