EFE
Tras los problemas físicos en uno de sus tobillos, Nando de Colo se destapó en Kazán con 39 minutos sobre la pista. Así entendió que debía ser su técnico, Neven Spahija, que le dio toda la responsabilidad en un choque vital para el futuro en Europa del Power Electronics Valencia. El base francés, pese a que en defensa aún tiene mucho que mejorar, no decepcionó y fue clave en aquel triunfo. Y es que de lo que él haga en la pista, pese a que no siempre lo ha entendido así, depende buena parte de lo que le suceda a su equipo en el partido.
Con su fichaje el pasado verano no sólo de contrataba a un base más, sino que la intención era incorporar a un referente no sólo del cuadro valenciano, sino también de la Liga ACB e incluso de la Eurocopa. Su irregularidad, dentro de unos números siempre aceptables, le estaban impidiendo hasta ahora brillar y demostrar su enorme talento y calidad. Sin embargo De Colo comienza a entender su rol y, tras el choque del pasado sábado ante el CB Granada, parece que ha llegado su momento. Su elección como MVP de la jornada 21 de la ACB es el mejor ejemplo.
Logró 29 puntos —máximo anotador de la jornada—, 5 asistencias, 3 rebotes, 3 recuperaciones, provocó 4 faltas y finalizó con 37 de valoración. Unos números que refuerzan la confianza que desde el banquillo siempre se ha tenido en él, al tiempo que vislumbran un tramo final de la temporada mucho más acorde a un jugador de sus características y potencial. Sobre todo ahora que la adaptación ya no es un problema y lleva varios encuentros sumando a buen nivel.
Un problema en el relevo
El problema para el Power Electronics es otro, y sin salir de ese mismo puesto de base. Ante el CB Granada José Simeón firmó -2 en 11 minutos, mientras que Marko Marinovic hizo -3 en 15, evidenciando que cuando sea necesario el relevo en la dirección no está siempre garantizado.