FRAN ESCUDERO / ENV. ESPECIAL BILBAO
No fue un encuentro de una calidad desbordante, pero reunió de sobra todos los ingredientes de un partido copero. El equilibrio, la intensidad y la entrega demostrada por ambos conjuntos, sin duda, contribuyó a sumar adeptos a esta causa llamada baloncesto. En cuanto al choque, tuvo prácticamente de todo hasta llegar a un final de infarto que, afortunadamente, se resolvió del lado del Power Electronics. A falta de buen juego, los valencianos demostraron que saben sufrir y tirar de carácter cuando la inercia te hace perder la perspectiva. Mañana, ya sin presión, espera un Barça al que esta plantilla sueña con volver a dejar KO. Eso es la Copa.
El arranque no pudo ser más prometedor. Neven Spahija acertó de lleno dando entrada en el quinteto inicial al Florent Pietrus para frenar a una de las amenazas colegiales, Carlos Suárez. La apuesta salió a pedir de boca, sobre todo porque vino acompañada de todos los ingredientes que llevaron a este equipo a llegar a la cita de Bilbao como cabeza de serie. Minutos serios, cargados de dureza y concentración, mostraban una imagen del Power Electronics que invitaba al optimismo. Fue Perovic el primero en desequilibrar la balanza, aumentando considerablemente la efectividad del cuadro taronja. Su papel en esos compases iniciales fue determinante para el primer amago de despegue de los de La Fonteta (17-7; min. 7).
Los valencianos, pese a que seguían esperando la irrupción de hombres importantes como Claver, De Colo o Rafa Martínez, dominaban el partido con relativa comodidad. Tanto, que Luis Casimiro tuvo que parar el choque buscando la reacción de los suyos. Caner-Medley, Pancho Jasen y el atasco general ofensivo del equipo valenciano se lo puso fácil. La situación, idéntica a la de otros encuentros, derivó en un parcial de 3-13 que dejó el encuentro en tablas al final del primer acto (20-20; min. 10).
Tocaba empezar nuevamente de cero y cambiar el chip ante un rival que no iba a poner las cosas nada fáciles. El Power Electronics ´sólo´ tardó cuatro minutos más en darse cuenta de ello —fue el tiempo que le costó anotar su primera canasta en el segundo cuarto—. En la vertiente positiva la defensa funcionaba a la perfección, por lo que el Estudiantes no pudo aprovechar esta circunstancia para poner tierra de por medio antes de llegar al descanso (35-32; min. 20).
El ritmo aumentó tras el paso por los vestuarios con un peligroso intercambio de canastas condicionado por la tercera falta de Claver y Suárez, y la cuarta de Oliver (46-47; min. 27). Pero un parcial de 9-0 para los de Spahija pareció decantar la balanza (55-47; min. 39). Un espejismo. En 30 segundos dos triples de Lofton volvieron a situar a los del Ramiro en el encuentro para locura de una Demencia casi controlada (55-53; min. 30). Era la antesala de un final a cara o cruz en el que la suerte sonrió al Power Electronics Valencia. Y es que a falta de un minuto los taronja marchaban con las ideas demasiado justas y por detrás en el electrónico (70-73; min. 39). Fue ahí cuando un triple providencial de Claver, unido a una acción posterior de Rafa Martínez cambiaron el destino del primer semifinalista. El resto se hizo desde la defensa.