FRAN ESCUDERO
El Power Electronics Valencia, en una nueva demostración de carácter y ambición, salió con el liderato del grupo J de Jerusalén tras vencer al Hapoel por 64-69. Triunfo con el que, además, ha conseguido hacerse con el basket average particular entre los dos conjuntos. Por tanto, el objetivo está más que conseguido pese a que habrá que esperar hasta la última jornada para certificar esa primera plaza e incluso la clasificación —sólo una derrota en casa por seis o más puntos ante el Unics Kazan lo dejaría fuera si gana el Hapoel—.
Ambos equipos sabían lo mucho que estaba en juego, sobre todo una vez conocieron la victoria del Unics Kazan ante el Galatasaray en el otro partido del grupo J. Curiosamente, un triunfo que llegó en el último cuarto gracias, entre otras cosas, a la gran labor del ex taronja Marko Popovic (92-89). Ese resultado, por cierto, es el que impidió que el equipo valenciano fuese ya matemáticamente primero de grupo, y que además estuviera clasificado para cuartos pues en la última jornada podría producirse un triple empate. Y es que aunque los jugadores no conocieron el resultado de este encuentro en Rusia hasta el descanso, en la cancha habían razones más que suficientes para el choque estuviera presidido por altas dosis de concentración e intensidad.
No en vano se trataba de un enfrentamiento en el que estaba en juego el futuro tanto de Hapoel Jerusalem como de Power Electronics en la competición. La defensa fue el principal problema de los taronja en el primer acto, sobre todo con los balones interiores a hombres como Hunter y Pinkney, muy activo durante los primeros compases —12 de valoración en el acto inicial—. Esa falta de contundencia defensiva hizo perder por momentos el norte al equipo valenciano en ataque (18-13; min. 6), que no encontró la forma de llegar hasta el aro israelí. Los tiros libres también eran otro lastre —1 lanzado por el equipo visitante y 7 por los locales—, además de la efectividad desde el 6,25. Pese a ello, todo quedó en nada en cuanto el conjunto dirigido por Neven Spahija ajustó la defensa. Esa fue la gran clave.
A partir de ahí, el Power Electronics, liderado por un irreconocible Thomas Kelati, dio la vuelta al partido. El alero estadounidense, con cuatro triples, dinamitó el choque justo antes de llegar al descanso. No resultó extraño, por tanto, ver a Rafa Martínez en el banquillo más tiempo del habitual ante la buena imagen mostrada por el equipo en ese tramo del encuentro (33-48, min. 22). Un lujo que, sin embargo, el técnico croata no iba a poder permitirse durante muchos minutos. Y más tras el parcial de 9-1 que volvió a poner el partido en un puño. La habitual ´pájara´ había llegado y, como no podía ser de otra manera, también los nervios y la precipitación. Afortunadamente, la buena actitud defensiva minimizó las sucesivas pérdidas de balón y las malas selecciones ofensivas, traducidas en un preocupante descenso de la efectividad que podía haber llevado casi al desastre (53-54; min. 30).
El partido tuvo que resolverse en el último cuarto, y ahí fue donde volvió a emerger el Power Electronics de las grandes ocasiones. Ese equipo que se crece ante las adversidades y que pelea cada partido hasta la última décima. A ello contribuyó, una vez más ayer, Kelati. Con su acierto e implicación transmitió la tranquilidad necesaria para lograr la victoria.