A. ORIENT / J. VALERO
El título de la Eurocopa marcó un punto de inflexión en las negociaciones entre el Power Electronics Valencia y Neven Spahija. Si antes de la cita europea había un acuerdo entre las partes a falta de unos flecos y de la correspondiente firma, lo que eran simples detalles han ido convirtiéndose en diferencias cada vez más notables después de que el entrenador croata no viera aumentada la oferta inicial ya con el trofeo en la mano.
El propio técnico fue el que pospuso la rúbrica del acuerdo hasta después de la final de Vitoria, pero el gesto que esperaba del club en forma de mejora contractual, y que no ha llegado hasta esta misma semana, puede no ser suficiente para evitar la marcha del balcánico. El de Sibenik, que desde que guió a la entidad taronja al cetro continental ha sido tentado por otros clubes europeos de cierto nivel, está a día de hoy más fuera que dentro de la entidad valenciana, con la que ha pactado no oficializar ni su adiós o su continuidad hasta que no acaben los play-off de la ACB. Para bien o para mal, un punto muy importante para Neven Spahija, que ayer mismo en rueda de prensa aseguró: «Nosotros, desde el lado del club, hemos dejado ya de hablar sobre mi renovación. Hasta que no acabe el play-off no se hablará de mi renovación, de mi lado seguro».
Sin embargo, pese a que las partes se hayan dado un pequeño respiro en las negociaciones, tanto el técnico croata como los dirigentes del Power, Solá y Raga, seguirán con sus reuniones en los próximos días o semanas para intentar solucionar el distanciamiento que existe y que tiene como principal punto de batalla el salario de Spahija, quien hasta la fecha ya ha rechazado la oferta que en su día acordaron —un año y una rebaja del 25%—, cuando su idea ahora es mejorar o al menos aproximarse a su actual sueldo, avalado por una temporada de sobresaliente.