Se queda Villa y se queda Silva. Se ha ido Albiol pero siguen Alexis y Marchena. Ha vuelto David Navarro. La portería ya no ofrece dudas con la llegada de Moyà... En fin, que dice mi neurona preguntona que el Valencia tiene mejor plantilla que la temporada pasada. Últimamente estoy un poco mosca con ella, así que no quiero darle la razón a las primeras de cambio, a pesar de que así, de manera simple y a primera vista, puede que la pesada de la neurona tenga razón, hay mejor plantilla.
Pero lo que pasa es que soy de los que defiende firmemente que en esto del fútbol, lo que importa es montar o armar un equipo. Si además lo que quieres es que ese equipo sea competitivo, lo tienes que dotar de alma, de espíritu o de un sentido y un fin colectivo. Cada parte de ese equipo debe saber que es una parte de un todo en busca de un objetivo común. A eso le llamo yo un equipo con alma. Guardiola, sin ir más lejos, supo dotar de alma a un puñado de excelentes jugadores que durante dos temporadas seguidas hicieron el ridículo ante un Real Madrid que ganó dos ligas a base de casta, espíritu, alma o como quieran llamarlo.
Y eso es lo que desde la distancia y con el paso del tiempo veo que no tuvo el Valencia la temporada pasada y que por tanto es asignatura pendiente de Emery. Y de los jugadores, claro. Espero que se entienda positivamente lo que voy a decir ahora, pero yo lo que quiero son jugadores que cuando agreden a un compañero, si hace falta salten desde el banquillo a defenderlo y por tanto a defender al equipo, como hizo David Navarro ante el Inter —sí, es cierto, se le fue la olla— o como hacía Fabián Ayala... Emery, quiero alma, mucha alma.