Soriano, mi madre lloró cuando el Valencia bajó a segunda01/08/2009

Estoy harto de nuevos plazos, de compras y de ventas de acciones que uno nunca sabe cuándo se cierran. No soporto más Juntas Generales porque cuando mi padre me llevó a Mestalla, la gente celebraba goles, no votaba...

 

Soriano, yo creía en ti desde el principio. Dime tonto, pero creía. Quiero seguir creyendo, pero no puedo, ahora me es muy complicado. No digo que no vuelva a creer, digo que ahora no puedo aunque quiero. Nunca dudé de tus intenciones, sí de tu puesta en escena, del momento y del modo, ya te lo dije, lo que pasa es que ahora ya no sé qué creer ni tampoco sé de qué dudar. Ahora de ti, solo sé que no sé nada. Fuiste tú quien apareció un día para dar una multitudinaria rueda de prensa y pedir en ella que se parase la ampliación de capital porque tenías la solución. Y dime tonto otra vez, pero yo la solución no la veo. Y créeme que la busco. Me gustaría seguir creyendo, pero necesito un gesto por tu parte. Otra rueda de prensa tal vez. Necesito una explicación que aporte algo de luz entre tanta oscuridad accionarial. No sé cómo lo ves tú, pero a mí no me parece normal que casi un mes después de aquella rueda de prensa sigamos sin saber qué está pasando. Como dice Kiko Veneno, «no pido mucho», es más, hasta me valdría con que reconocieras tu error si realmente crees que lo has cometido. Si fuera así, volvería a creer. Vicente, es humano el error. Si lo hubiera, sal con un par de narices a decirle a la gente «señores, esto es lo que hay, me he equivodado». De hecho, no sé hasta que punto estoy reconociendo ahora mismo un error ante la peña que se molesta en leerme diariamente y ante la que he dado la cara por ti aunque no siempre lo hayas entendido. Lo siento, estamos hablando del Valencia, y para mi, más allá de mi familia y del rock and roll, el Valencia es lo más grande. Me dirás que soy un periodista que de alguna manera vive del Valencia y que por lo tanto soy un interesado —si sirve de algo no soy rico, pero sí pequeño accionista que no vende ni venderá—. Y puede ser. Puedo ser tan interesado como puedas serlo tú... Por mi parte sólo trato de decir que no sé qué pasa con el Valencia desde tu última aparición y que ha llegado el momento de decir claramente que esto no es una fábrica de tornillos. Ya no vale el argumento de la defensa de los derechos adquiridos legítimamente en un mundo tan capitalista que hasta el fútbol se procesa con acciones que se compran y se venden. Eso ya no vale Vicente. Di qué quieres y cuéntanos qué ha pasado. Yo te escucharé dispuesto a comprenderte porque estoy convencido de que tienes una explicación que me convencerá. Por lo que a mí respecta —y en esto me doy la importancia de creer que hablo por boca de gran parte de los valencianistas— estoy harto de nuevos plazos, de compras y de ventas de acciones que no sécuándo terminarán de cerrarse. No aguanto más frases enigmáticas con las que no me entero de si «el caballo camina p´alante o si el caballo camina p´atrás». No soporto más Juntas Generales Extraordinarias porque cuando mi padre me llevó a Mestalla por primera vez la gente aplaudía los goles, no votaba en una urna. Soriano, explícale al personal de la calle qué ha pasado para que una empresa de la que apenas sabemos nada —y que tú trajiste— se haya convertido en la dueña de nuestro equipo sin poner, de momento, ni un duro. Sí, Soriano, desde el cariño te lo pregunto a ti y no a Dalport. ¿Y sabes por qué te lo pregunto a ti? Muy fácil, porque a Dalport no le supongo pedigrí valencianista alguno, y por lo tanto, más allá de infracciones mercantiles —que de momento no se le conocen— poco se le puede objetar que no sea ´ponga usted el dinero´. Vicente, contigo no es el caso. A ti te supongo valencianista de verdad. Señores, ¿ustedes han vendido el Valencia? Perfecto, están en su derecho, pero díganlo. Digan en qué condiciones y cómo hicieron la operación. Díganle al valencianismo la verdad. Para que se me entienda, hay un tipo que ha enviado un comentario a la web de SUPER: «Ya somos muchos los que no hemos renovados el pase porque estamos hartos». Señores accionistas mayoritarios, vendan o compren, pero no alimenten la desilusión. ¿Acaso no saben que al cariño por el Valencia no se le puede poner una opción de compra que termine cuando a uno le salga de su propio interés? Nunca vi a mi madre llorar por una acción, pero sí lloró cuando el Valencia bajó a Segunda. Y de eso no me olvido. ¿Lo han olvidado ustedes?

  HEMEROTECA
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  SUPERDEPORTE |  LOCALIZACIÓN   PUBLICIDAD:  TARIFAS  
superdeporte.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de superdeporte.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca | El Diari  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya