Me da la impresión de que entre tanta verdad a medias y entre tanto plazo incumplido, que entre tanto personaje público comprando acciones del Valencia y entre tanta situación a cada día más surrealista, el valencianismo de la calle no se ha dado cuenta de lo peligrosa que está la cosa en el Valencia todavía a día de hoy y hasta el viernes 21 de agosto.
Voy a intentar que se entienda en toda su profundidad lo que intento explicar; es muy simple: ¡Dalport puede comprar el Valencia! Es una afirmación simple pero tan profunda que no estamos valorando en su justa medida que mientras los valencianistas de a pie hacen cola para comprar acciones después de echar mano de los ahorros o de la paga extra de verano en plena crisis económica, los grandes accionistas que de una u otra manera han vendido —que no cobrado— sus acciones a Dalport, han dejado al Valencia en manos de unos desconocidos. Y lo peor es que en algunos casos, lo han hecho por ´cuatro perras´ si tenemos en cuenta que hablamos de gente de posibles y con pase en tribuna... ¿Me explico? No parece que lo vaya a hacer, pero si Dalport paga, se queda con el Valencia. Y punto. Y nadie podría evitar que Dalport hiciera lo que le diera la gana con el Valencia. Ni Soriano ni Soler tienen ahora margen de maniobra porque en el libro de registro de acciones del Valencia pone que Dalport tiene el 50,3.
Hoy miércoles 19 de agosto el Valencia es de Dalport. No hablo de si Dalport pondrá dinero en la ampliación y se quedará finalmente con el Valencia, hablo de que hasta el viernes la situación es la que describo y sólo la posibilidad de que eso suceda me parece de tal gravedad que a alguien habrá que pedirle explicaciones. Señores grandes accionistas del Valencia, ser accionista de este club además de un privilegio es una responsabilidad. Y aquí sobran irresponsables. (De todo esto, lo peor es tener la absoluta certeza de que a Dalport no tengo nada que reprocharle...). Queda claro, el Valencia es de la gente, no de los empresarios.