Hoy tenía previsto escribirles sobre una anécdota que me pasó el otro día viendo el partido del Valencia y que me recordó a un capítulo de mi serie de televisión favorita. Ya les he dicho quizás demasiadas veces que mi serie de televisión favorita es americana y se llama Seinfeld. Les habré dicho seguro también que en la serie, el tal Seinfeld es un monologuista que tiene unos amigos normales solamente en apariencia con los que cualquier situación cotidiana deriva en un surrealismo al más puro estilo de García Berlanga, y todo ello aderezado con casualidades de esas que tiene la vida.
El capítulo que vi el otro día iba de que el hombre tenía un dilema mental importante porque estaba saliendo con una chica muy guapa —en mi pueblo lo decimos de otra manera— pero no demasiado espabilada —esto también lo decimos de otra manera en mi pueblo—. El caso es que él lo calificó así: «No sé qué hacer, es como si mi pene y mi cabeza estuvieran jugando una partida de ajedrez». Y me puse a pensar en mis particulares partidas de ajedrez hasta que llegué a la conclusión de que todos jugamos un poco al ajedrez y que el Valencia sin ir más lejos está jugando al ajedrez dos partidas a la vez, como los grandes maestros. Vale que no son partidas iguales, pero juega al gato y el ratón con el serbio Jovanovic y con el levantinista Iborra. No sé si el Valencia terminará fichando a alguno de los dos, lo que sí sé es que le gustan y aunque ahora saldrán los de siempre a criticar que si el chaval de Montcada esto o lo otro —como hicieron con Jovanovic—no tengo más remedio que felicitar al Valencia porque está trabajando rápidol bien y con las ideas claras. Por cierto, en una partida de ajedrez, ¿quién mete los goles?