Espero que no sea esta la última vez que te escriba, pero puede que sí sea esta la canción que nunca te escribí. No sé si te alegrará el corazón, pero lo cierto que para escribírtela no hay más motivo ni razón que me acordé de ti. He buscado en lo que fuiste en el Mestalla —y he buscado en lo que fuiste en el Valencia— y no sé qué será de ti.
De tu regreso al filial valencianista, todo y nada que explicar, y me pregunto quién conoce de este cuento más de la mitad. Pensarás que «yo me fui no sé hacia donde y yo sólo me perdí», pero te equivocas, porque no estás solo, y aunque hay un niño que se esconde siempre detrás de ti, comprobarás que en el fondo todo cambia pero sigue igual —que es fútbol— y que por tanto vuelve a depender de ti. Te lo aseguro, Michel, aunque siempre es diferente, siempre es el mismo mar y sólo tienes que hacer lo mismo de antes.
Sé que ahora han volado todas las cosas que soñaste y todas las noches sin dormir, han volado también todos los besos que enseñaste y cada frase que escondiste, pero cada vez que vuelvas a vestirte de futbolista recuerda que nunca se para de crecer y que nunca se deja de morir. Y sobre todo aprende que la vida te dará los besos que tu puedes dar. Michel, en lo que a ti respecta, esto no ha hecho más que empezar. Te esperamos otra vez... (Esto está inspirado en la mejor canción del último disco de Fito. Se llama ´Me acordé de ti´. Pues eso, que me acordé de ti, Michel)