El señor Llorente manda mucho en el Valencia. El señor Llorente es el que más manda en el Valencia. Si el señor Llorente dice que se venden los jugadores, pues se venden los jugadores. Si el señor Llorente dice que no se vende a nadie, pues no se vende a nadie. Pero mandar mucho como manda el señor Llorente no significa ser feliz.
A veces mandar tanto como manda el señor Llorente es, con todas las letras, ´un marronazo del copón´ porque se supone que él y sólo él tiene que dar el visto bueno a la venta de uno de los cuatro magníficos de arriba, Villa, Silva, Mata y Pablo —¿ven cómo es un marronazo?—. Mire, señor Llorente, estoy convencido de que usted manda mucho en el Valencia pero dice mi neurona preguntona que ella no quiere que vendan a ninguno de los cuatro de arriba, y como usted envió a los accionistas una propuesta para que le dieran ideas de cómo conseguir dinero, pues mi neurona preguntona le va a dar unas cuantas para que con ese dinero no se vaya ninguno de los ´xiconiuos´: La primera propuesta sería recuperar al señor Soriano y su teoría del ´això embastat´ para que venda las torre.
Otra opción es dejar que Víctor Bravo entre en el Consejo y con él los demasiados millones esos que tiene que invertir. Y la tercera propuesta es más realista, Llorente, coge el estadio nuevo, píntalo de verde, pero a estos cuatro no los toques... ¡por favor!