A veces llega un momento en que te haces viejo de repente y con la edad, aparecen situaciones que te niegas a tolerar y antes soportabas. Ayer no quise hablar de Guti pero lo siento, hoy no me aguanto porque no me da la gana. Hoy lo digo.Y ojito que amenazo con repescar la ya mundialmente conocida campaña de ´Guti, yo no quiero jugar en el Madrid´.
Durante mucho tiempo hemos tenido —escribo en primera persona del plural porque creo que somos muchos los que estamos hartos— que aguantar que nos digan lo bueno que este tipo y lo bien que juega a fútbol. Recuerdo que hasta que en la selección española se juntaron Xavi, Iniesta, Silva, Cesc, Cazorla y compañía soportamos una y otra vez y en cada convocatoria la campaña de turno para que él rubito del Madrid estuviera convocado. Le hemos visto vomitar en una pretemporada porque Capello le hizo correr parece que demasiado para él. Por culpa de la prensa del corazón sabemos de sus amoríos y se cuentan por cientos las veces que ha cambiado de pelo. Es tan poco inteligente que por momentos se ha convertido en una mala copia de Beckham pero sin la profesionalidad y la caballerosidad del inglés. El tipo espera también que entendamos que puede estar en una discoteca hasta altas horas de la madrugada porque es joven, pero lo de que es un futbolista profesional lo deja para el final del currículum. Ahora Guti nos sale con la canción de que es un rebelde incomprendido... Mira chaval, no se puede ser ni rebelde ni incomprendido con el bolsillo lleno. Si no has llegado a crack ha sido porque has estado pendiente de otras cosas que no son el fútbol, y a eso en mi pueblo no lo llamamos rebelde. A eso en mi pueblo de paletos lo llamamos otra cosa...