La situación del fichaje de Dealbert hay que analizarla desde otro punto de vista. O como dice mi neurona preguntona: ¿Helguera o Dealbert? Miren, teniendo en cuenta que el Valencia piensa en Dealbert como cuarto central, me parece bien que ese cuarto central sea un tipo con ganas de comerse el mundo, que venga a sumar y que no ponga problemas si juega poco. Mejor un tipo modesto pero honesto».
Lo que acaban de leer lo escribí el pasado sábado 27 de diciembre de 2008, pero con ello no intento refrescarles la memoria y hacerme el chulo —parece claro que ese día acerté como tantas otras veces he metido la pata—, con ello intento reflexionar sobre lo que se puede denominar como ´La gran mentira del mundo del fútbol´. Como diría Johan Cruyff, me indigno y «se me pone la gallina en piel» al comprobar que muchos de los que entonces criticaron el fichaje de Dealbert ahora lo ponen como ejemplo y hasta se montan ´peras mentales´ de que el Valencia del futuro se debe cimentar en operaciones como esa.
Una tontería como un piano, porque a poco que conocieran el mercado y supieran algo de fútbol entenderían que es imposible acertar siempre —y más cuando fichas a coste cero y de segunda división— y, sobre todo, deberían saber que ni los que se jugaron el puesto de trabajo y apostaron por Dealbert asumiendo con ello una injusta catarata de críticas tan incomprensibles entonces como injustificados los enaltecimientos de ahora, esperaban de él un rendimiento tan seguro sobre el terreno de juego. Al responsable de fichar a Dealbert le hacen la ola —y la pelota—, pero que tenga claro que son los mismos que antes lo querían matar. Gómez, tú mismo...