Al final van a conseguir que me vaya de fin de semana y de mala ostia. Este sábado y este domingo tenían buen pinta hasta que han aparecido los de siempre. Estaba prevista una visita familiar por un pueblo de Alicante, arroz con conejo por aquí, un poco de guitarra por allá —rumbitas, Extremoduro y Fito—, una cervecita vespertina con su pertinente partida de billar el sábado. Para el domingo habíamos planeado un relajante paseo matinal y después de comer, partido del Valencia como a mí me gusta ver el fútbol —si no es en Mestalla, claro—, en un bar. En fin, un par de días a los que yo llamo de ´proyecto hombre´ porque más que desconectar te desintoxicas. Todavía no sé por qué, pero se me ocurrió mirar en internet para saber qué tiempo tendremos hoy y mañana, pero resulta que en internet puedes encontrar el tiempo que hará mañana, pero también a un tonto muy tonto de la M30 que sigue dando la tabarra con sus memeces habituales. Se ve que ya se han cansado de contarle las pecas a Cristiano —yo moro, como Paco Roig— y de cacarear el penúltimo regreso de Guti el Rebelde. Parece que el ´cadavezmásantipáticogalácticorealmadrid´ de Florentino está nervioso. Le pisamos los talones...
Lo que hay
Soy el primero que no comparte los silbidos del otro día al entrenador del Valencia cuando quitó a Banega para poner a Marchena —porque el cambio puede justificarse desde lo futbolístico y porque el equipo estaba jugando bien y merecía otra cosa que silbidos—, pero no nos hagamos peras mentales, la afición está a muerte con el equipo. Es cierto que es muy complicado ser entrenador del Valencia, lo está siendo para Emery, pero lo ha sido para los de antes y lo va a ser para los que vengan.
Populismo o no
Si finalmente Llorente renueva a Emery —que no me parecería mal—, que alguien le diga que automáticamente tiene que dar seis o siete bajas. La historia reciente del Valencia nos ha dejado claro lo necesario que es evitar que el vestuario pierda ´el hambre de ganar´ y se acomode —y también que conozca demasiado los defectos, vicios y virtudes de su técnico—. Si vas a tener al mismo entrenador por tercer año consecutivo, o tus jugadores son muy buenos como los del Manchester o tienes que meter savia nueva al equipo, como hace Benítez. Si vas a tener otro entrenador, la gente se enchufa con su sola presencia. Por cierto, conviene no confundir el conocimiento de lo que supone ser valencianista con el populismo tribunero. Si el Valencia es un grande del fútbol español, es entre otras cosas porque tiene mucho tirón entre la gente y una gran masa social que lo sustenta. Siendo un poco filosófico, se podría hasta decir que el Valencia es un equipo grande por su afición y a la afición no le gustó que su equipo no disputara la Copa. Dicho de otra manera, la afición del Almería o del Tenerife no se enfada si su equipo hace el canelo en Copa del Rey porque ni el Almería ni el Tenerife son equipos grandes. Yo no le pido a Emery que sea populista en sus decisiones porque me parece una estupidez, lo que yo digo es que ni los jugadores ni el entrenador tienen derecho a decidir que no quieren una competición. Si acaso, eso lo deciden los aficionados, que por mucho que algunos lo piensen, no son tontos y saben que la Copa es el título menos importante y en el que se pueden dar minutos a los menos habituales, pero el Valencia no tira una clasificación de Copa por desidia, capricho o cabezonería. Por lo menos mi Valencia. Y ojo, la exigencia te hace grande.