Ya estamos otra vez en el lío. No tenemos remedio. Otra guerra. Ahora de lo que se trata es de la renovación de Emery. Da la impresión de que si Emery renueva ganan unos y si no renueva, ganan otros, pero nadie está pensando si en todo esto el Valencia gana o pierde o si le conviene esperar o no. El pasado mes de diciembre dije que si no tuviera más remedio que tomar la decisión ese mismo mes, habría renovado a Emery. Ahora, y a pesar de la cagada de la Copa, digo que si yo fuera el que manda en el Valencia y no tuviera más remedio que tomar hoy la decisión de renovar a Emery, renovaría a Emery porque creo que lo está haciendo bien en líneas generales, pero lo que pasa es que el Valencia no tiene que tomar la decisión ahora. Ni tiene ni debe, porque eso de renovar a un entrenador hay que meditarlo mucho. El Valencia puede esperar y hace bien. A ver qué pasa. Quien quiera precipitar la renovación será porque le interesa, pero que piense en la posibilidad de que termine rompiendo la cuerda de tanto tensarla. En cualquier caso, si alguno pensó que lo de renovar iba a ser coser y cantar, a estas alturas ya debe saber que midió mal. Para terminar, un mensaje para Emery: cada vez que esté convencido de un cambio, que lo haga sin dudar. Y si la grada le silba, que aguante la presión que eso va en el sueldo. Y además curte.
Empanada Maduro
Me da la impresión de que Maduro lleva una empanada mental que no se aclara. Sinceramente, que un futbolista profesional le diga al entrenador que quiere entrenar de mediocentro porque él se ve jugando en esa posición es demencial. Puede que al chaval lo hayan mareado, pero debería saber que el entrenador es el que manda y que no puede estar entrenando en el Valencia de mediocentro porque ha decidido marcharse dado que apenas juega. Mira, Hedwiges, si Emery cree que eres central, en el Valencia entrenas de central. Es lo que hay.
¿Amanecerá?
Por cierto, les anuncio que mañana por la mañana amanecerá. Así cuando compruebe que ha amanecido podré decir aquello de «ya lo anunció SUPER...». Baixa Pere!