El día que Rubén Baraja dijo en rueda de prensa que le chupaba un huevo lo que pensara la afición, le prometí a mi neurona preguntona que si el vallisoletano se despedía del Valencia alguna vez le dedicaría una despedida en consonancia a su respeto por la gente, es decir, pasaría de él olímpicamente como si hubiera sido Mecano anunciando —afortunadamente para mi renqueante salud mental— su retirada de los escenarios. Pero al final no voy a tener más remedio que claudicar y ser acorde con la dignidad con que este tipo castellano ha vestido la camiseta blanquinegra en las últimas temporadas.
La culpa es de Manuel
Como Emery, soy de los que le ha tenido fe a Manuel Fernandes hasta el último momento, sobre todo dadas las evidentes condiciones técnicas y físicas —que no mentales en lo que a actitud se refiere— del portugués, pero una vez más el fútbol nos ha dejado en evidencia que no hay nada que hacer con él —seguramente la temporada que viene cuando quede claro que no hay manera de colocarlo, volveré a darle un voto de confianza dadas las innegables condiciones que insisto tiene para jugar a fútbol—. Ahora le dice Emery a Baraja que es su turno, que después de que a Fernandes no le haya dado la gana engancharse al asunto, que le toca a él. Desconozco la cara con la que Baraja ha mirado al entrenador, tampoco sé la predisposición del futbolista a ´arremangarse´ de nuevo y ponerse frente al toro, pero quiero estar plenamente convencido de que quiere que de él se siga diciendo que es un futbolista y que por lo tanto va a prestarle un servicio al equipo... aunque sólo sea para diez minutos y de vez en cuando. Chaval, te toca. Algunos aún esperamos mucho de tu huevo...
Hoy toca
Cuando toca, toca, y lo que toca es decir que ya me gustaría a mí que el Valencia tenga la misma celeridad y buen hacer que el Villarreal en lo que a salidas se refiere. Ayer se cerró lo de Eguren y hace semanas la de Jonathan Pereira. ¡Lo de vender a Marcos Ruben por cinco millones de euros tal como está el mercado me ha dejado loco!