El otro día me dijo un colega —Vicente— que le metiera un poco de caña a Silva «porque a mi me gusta mucho pero últimamente lo veo un poco apático».Yo le dije que tiene razón pero también que hay veces que es una impresión que desprende el futbolista. Él es así. De Silva ya he dicho alguna vez —y no me canso de repetirlo— que cuando está bien es el mejor jugador de la Liga en su puesto, pero hoy voy a decir otra cosa. Hoy digo abierta y claramente que David Silva es tonto. Muy tonto. Hoy digo que David Silva no se entera de la copla. Y como a la Pantoja, que alguien le diga «David Silva por favor, deja la Copla» —Benito Kamelas—.
Os lo juro, es así…
Ya sé que suena a chiste —os lo juro es así—, pero parece que en esta Liga de los galácticos de Florentino y los guapos, perfectos y filósofos de Guardiola, si juegas en un equipo que no es ni uno ni el otro, solo importas cuando llevas la camisa roja. Si juegas en el Valencia nadie clama al cielo cada vez que en un partido de fútbol te persiguen con el único objetivo de darte patadas. Sí queridos amigos, en la liga española solo reciben patadas Cristiano Ronaldo —ese guapo del Real Madrid que puede hacer lo que le dé la gana y cuyo fútbol no entendemos los paletos— y el argentino Leo Messi. Los demás son tontos, se caen solos...
¿Se cae solo Silva?
Como David Silva, que por lo visto se cae solo, porque al canario lo crujen a patadas y no se dice. Por ello y diciendo una salvajada de la que probablemente me arrepienta este domingo por la mañana cundo esté echándome unas birras con los colegas, lo que tiene que hacer Silva es partirle la nariz a alguien, así en vez de ser un excelente futbolista que cuando está bien hace mucho mejor a los que le rodean, será un mártir del que se dirá en todas las televisiones aquello de ´pobrecito, que le dan muchas patadas y claro, tiene que hacer algo´. Hasta no descarto que saliese el ´mentira podrida´ a decir que «hay que entender el fútbol de Silva…».
Repetimos
Invito al personal a ver de nuevo algunas jugadas del partido del Valencia en Gijón. Lo mismo me equivoco pero hubo momentos en que el Sporting lindó con la frontera de la violencia y mención especial merece la entrada de Gregory sobre el canario en el centro del campo y a destiempo. No exagero cuando les aseguro que al ver la traicionera patada me di cuenta que hay que ser muy valiente para en la jugada siguiente volver a pedir la pelota, porque sabes que probablemente el tipo de antes volverá a buscarte por detrás para ver si te borras o si te atreves a controlar el balón de nuevo, levantar la cabeza y buscar al compañero mejor colocado. Por ello le digo a mi colega Vicente «¿para qué le vamos a meter nosotros caña a Silva con la que le meten por ahí?». Por último, quiero decir que me cae bien Preciado, pero espero que cuando el otro día dijo que tiene la receta para parar al Valencia no se refiriese a reventar a Silva... En serio, me encanta que Silva sea como es, o que no sea como Cristiano. Por ello le digo al canario que aguante y que no se revuelva cuando le den y por mucho que le den, que eso es fútbol. Ah, y que «¡se me enamora el alma, se me enamora!».