Será verdad eso de que en Valencia nos hemos hecho unos pijos? ¿Acaso estamos tan pendientes de criticar —yo el primero— todo lo que hace Emery, que a menudo las ramas no nos dejan ver el bosque? ¿Hay bosque? ¿Qué pasa en este equipo que ya van dos penaltis claros a favor nuestro que no nos pitan y aquí no pasa nada? ¿De verdad preferimos estar más pendientes del protectorado ese que de los atracos que le pegan a nuestro equipo? ¿No le da vergüenza a más de uno que tenga que salir yo a removar las dormidas conciencias del valencianismo?
Sí, sí, yo también entiendo algo de fútbol, y también vi el partido de El Molinón. Yo también detecto los fallos. Sé que el Valencia salió dormido —lo llaman ´torrija made in Fermín Rodríguez´— y sé que volvió a perdonar ocasiones de gol cantadas y encima nunca terminó de meterle la quinta marcha al partido. Y también me quedé con las ganas de ganar, pero eso no quita para decir que el Valencia mereció ganar por ocasiones. Y eso no significa que no tengamos derecho a quejarnos porque el árbitro no pitó un penalti sobre Marchena. Tenemos que concienciarnos de que aunque no merezcamos un resultado, es decir que aunque el partido en Gijón sea susceptible de algunas críticas, si es penalti, es penalti; si yo puedo ganar legalmente, aunque no lo merzca, pues que no sea el árbitro quien me lo impida.
Villa para rato
Vamos a analizar las cosas, si el Madrid y el Barcelona se quejan de los árbitros, ¿qué tenemos que hacer los del Valencia? Si ellos se inventan eso del ´Villarato´, nosotros, a la prensa de allá por la M30, les decimos que en Valencia hay ´Villapararrato´. Ese es nuestro Villarato particular?