El señor Llorente sabrá lo que hará, si renovará o no a Unai Emery, y no seré yo quien le diga una cosa o la otra más que nada porque ya hay quien se lo dice, pero cada día parece más claro que más allá de sus errores —y sus aciertos, que los tiene y lo digo ahora que lo popular es decir lo contrario—, es gafe. Sí, mi conclusión es que el entrenador del Valencia es gafe. Parece una conclusión poco sesuda y nada meditada porque el gafe, los males de ojo y la mala suerte son cosas de la nave del misterio y en absoluto sostienen el más mínimo análisis de la razón pura esa de Kant pero es la impresión que me da. Y hoy toca escribir sobre Immanuel Kant y sobre el mal de ojo porque dice mi neurona preguntona que el partido se puede resumir en un poco de una cosa y un mucho de la otra.
Gafarrón/garrafón
Pues eso, que Emery es un poco gafarrón que dicen en mi pueblo, porque pone al Chori en el puesto de Villa —situación que a principio de partido todos hemos aplaudido— y el argentino no rasca bola a pesar del buen partido —o la buena primera parte— del Valencia. Y si no rasca bola es fundamentalmente porque la pelota apenas le ha llegado; pero pasa que justo en el momento que el Barcelona se pone por delante, ocurre una especie de milagro y el Valencia es capaz de ponerle una pelota franca a su delantero —lo que es un mano a mano de toda la vida— y justo en ese momento el delantero del Valencia ya no es el Chori; es Zigic. ¡Qué mala suerte!
O whisky barato
Y siguiendo con el gafe, Emery pone a Albelda, se resiente de su lesión y no estará ante el Bremen el jueves. La pregunta es, ¿a quién podría haber puesto el entrenador? Es decir, si no pone a Albelda, ¿a quién pone teniendo en cuenta que no están ni Navarro ni Marchena ni Alexis? ¿A Fernandes? Pues bueno, como el hombre es gafe, esa decisión y la lesión de Albelda también se han vuelto en su contra. Es lo que tiene entrenar al Valencia, que ganas mucha pasta pero te caen por todos los lados. Te caen las que te mereces y las que no. Eso en cuanto al gafe y a la nave del misterio, el resumen del partido desde el punto de vista de Kant puede ser que el Barça sí tuvo a Messi y el Valencia no tuvo a Villa... Razón pura...
Somos unas madres
Hay un dato que reclama a gritos una explicación; el Valencia ha encajado trece goles y no ha marcado ninguno en los últimos tres partidos de Liga que ha jugado en el Nou Camp. ¿Qué significa eso? Muy fácil, que a pesar de lo muy bien que puede jugar el Valencia a fútbol, en líneas generales, le falta carácter. Le falta aquello que los argentinos dirían «equipo canchero» y que yo prefiero llamarlo COMPETITIVIDAD. A veces somos un poco ´madres´ jugando a fútbol.
Los chavales
De Jordi Alba me apetece decir que si ayer jugó bien, significa que lo que le faltan son oportunidades y que el entrenador se equivocó dándole todo a cambio de muy poco a Vicente —y quitándoselo a Jordi— y que por ello y hasta ahora el equipo no ha tenido una alternativa a Mata. Y me apetece decir también que lo mismo que ahora ha aparecido Alba después de desaparecer, puede aparecer el desaparecido Michel. El Valencia debe aprender de los errores.