Si tuviéramos que hacer un diagnóstico sobre la afición del Valencia en el momento presente, ¿diríamos que es coherente con la que está cayendo? ¿Es conveniente?, ¿o es deprimente? Sé que diagnosticar ahora no es demasiado prudente, pero como me gusta ser impertinente —y muy deficiente—, le voy a meter mano aunque eso no significa que tenga que ir directo al grano y que no trate de salirme por la tangente de manera recurrente. De lo económico ya sabemos que el Valencia no tiene un chelín y lo sabemos porque lo decimos en Valencia demasiadas veces y porque la carroña abunda y espera con los colmillos afilados —y sangrientos—. Ahora que en Madrid andan entretenidos con su juguete Cristiano —ese guapo del Madrid que puede hacer lo que le dé la gana—, aparecen los de Barcelona pensando que Valencia es el país de los ´paishas´ en el que se puede comprar ´bueno, bonito y barato´. ¡Ya ves! Ellos que presumen de inteligentes y no han aprendido la lección de Florentino Pérez del verano pasado. Estos tíos han pagado 45 millones más Samuel Etoo por Ibrahimovic y quieren comprar al ´Guaje´ Villa por 40. Es lo mismo que decir, estos tíos se piensan que en Valencia somos tontos porque algunos hacen fallas de cartón y luego las queman... Sinceramente, no veo ninguna diferencia entre lo que hicieron, dijeron y escribieron en Madrid el pasado verano y lo que hacen, dicen y escriben en Barcelona ahora. Distintos perros con los mismos collares.
Sucede
Pero como ya he dicho alguna vez, «sucede que me canso de ser hombre y sucede que me canso de mi piel y de mi cara y sucede que se me ha alegrado el día al ver al sol secándose en tu ventana tus bragas» y sucede que me huele que nos hemos acostumbrado a que nos digan que Villa se pira y estamos como anestesiados y ya ni nos indignamos por las muchas barbaridades que se dicen. Sucede que nos quedamos con los brazos cruzados dejando todo a los demás. Pues yo no. Y yo digo no porque siempre que pensemos podremos hablar y porque la palabra es nuestra y la calle es su hogar. Amigos, respiremos y luchemos por el Guaje. ¡Digamos no!