La capitanía de Miguel en Barcelona es un asunto grave. Que el entrenador no se atreva a meter las narices en ese tema y no imponga su criterio para que la cosa no suponga una afrenta para algunos es grave también pero habitual en él. Que ningún jugador de los que fueron titulares ante el Barcelona dé un paso adelante y quiera llevar el brazalete cuando no están los tres capitanes significa que el vestuario no termina de entender la esencia de la camiseta que viste y la cosa pasa de castaño oscuro si de ello deduces que en ese vestuario faltan liderazgos. Pero siendo grave y llamativo el tema del brazalete y la aparente falta de un líder, y sin querer menospreciar lo que significa llevar esa simbólica tela en el brazo, hay un asunto que me tiene muy preocupado por lo que puede suponer si se consuma y por su inmediatez.
Para no andarme con rodeos —que no está el asunto para vueltas innecesarias—, lo que me pasa es simple y llanamente que tengo muchas dudas de que el Valencia logre la plaza de Champions; o cambia o el Valencia la temporada que viene juega otra vez la Euroliga y, como Guti y sus amigos, tendrá que conformarse con ver toda la Champions desde el sofá... Después de ver los últimos partidos del Valencia, ¿alguien es capaz de garantizar mínimamente que le vamos a ganar al Almería y al Málaga en Mestalla? Y ahora que sabemos lo mucho que depende el equipo de Albelda —porque lo hemos visto con nuestros propios ojos— y sabiendo que Albelda estará probablemente casi un mes de baja, ¿no es el momento de pasar página definitivamente con la guerra entre albeldistas y antialbeldistas? Qué ingenuo soy, si en este caso sólo importa autoconvencerse de que uno tiene la razón, da igual qué le conviene al equipo...