Para que luego digan en Villarreal que en Valencia les tenemos manía. Ya me gustaría a mi que si algún día nos la jugamos contra ellos como se la jugaban ayer ellos contra nosotros, ellos se portaran tan bien como nos portamos anoche nosotros —¡qué lío!—. No es que me guste, ni mucho menos, porque yo lo que quiero es que mi equipo gane y que pierda el Real Madrid, pero dado que nosotros no nos jugábamos nada y que quien más quien menos todos nos esperábamos esto, pues no me duele nada la derrota. Lo que sí me duele es la sensación que me queda de que no nos lo van a agradecer nunca.
El Valencia salió anoche a pasearse, se dejó en casa a los dos estrellas —un tal Silva y un tal Villa—, cambió el sistema y con ello puso de titular a Manuel Fernandes —¡toma ya regalo!— se dejó al portero titular en el banquillo, y no lo agradecen... Nosotros no tenemos la culpa de que el Getafe ganara al Málaga, hemos hecho lo que hemos podido... Si el resultado ya no les vale, no es cosa nuestra, pero que tengan claro que la próxima vez no nos dejaremos perder, pueden estar seguros... ¡Una y no más!
El último capitán
Recuerdo un partido en el que el Valencia jugaba contra el Betis. Era en Mestalla. Y era el último partido de una Liga que había ganado el Valencia de Benítez contra los árbitros y contra los galácticos de Florentino. Mestalla esperaba a su equipo para celebrar el título pero se derritió de gusto al ver salir al frente del Valencia a Jocelyn Angloma de titular y con el brazalete de capitán. No sé qué ha pensado el club para despedir a Rubén Baraja —y al huevo que le chupa—, pero nada más emocionante que ver al Pipo salir el primero y pisar el por última vez el césped de Mestalla con el brazalete en el brazo.