En los últimos meses lo he escrito más de una vez, pero hoy más que nunca lo vuelvo a escribir. Y lo voy a hacer clarito, ´cortito y al pie´. Si Villa ya no está es porque el Valencia está más pelado que una mona. Puede haber más salidas —que no significa que el equipo vaya a ser peor la temporada que viene— y si puede haberlas es porque no hay un duro en caja. Como a mí, me da la impresión de que a todos y cada uno de los valencianistas las imágenes de Villa —ese pedazo de delantero que se despidió de la afición del Zaragoza pero que todavía no se ha despedido de la afición del Valencia— con la camiseta del Barcelona nos han servido para entender y asimilar la realidad de una vez por todas. Y no es cuestión ahora de buscar culpables, que todos sabemos quiénes son. Ahora es cuestión de buscar soluciones.
Y aunque sea tópico, la cantera es una de ellas —de los refuerzos que ha hecho la secretaría técnica para la temporada que viene no tengo ninguna duda—. Ya he dicho que hoy voy a ser clarito y lo que quiero decir es que cuando se habla de cantera lo fácil es decir que aquel chaval que un día vi jugar cuando fui a ver un partido del Juvenil es muy bueno, y que si ya no está jugando y marcando goles en el primer equipo es porque en el Valencia son unos inútiles y en el Villarreal unos fenómenos. El Valencia no tiene un duro y se ve obligado a echar mano de la cantera y esto nos compete a todos, primero a los técnicos de la cantera, después a los del primer equipo, después a los propios canteranos y por último a la grada. Y eso lo digo porque en Mestalla se le ha pitado más a Farinós que a Gabi Popescu. Paciencia y cariño para Alcácer, Isco, Portu y compañía... Tenemos que acertar entre todos.