Me llama poderosamente la atención que la posibilidad de que Carlos Marchena salga del Valencia suscite tanto debate. Como uno ya lleva el tiempo suficiente en esta historia y tonto no es del todo aunque demasiados lo piensen, he llegado a la conclusión de que no se trata de una cuestión deportiva. Ni siquiera es una cuestión económica.
El debate tan fuerte que plantea la posible —o más que posible— salida de Marchena es política pura. Es decir, la mayoría de las veces que opinamos sobre si Marchena debe renovar o no, y la mayoría de las veces que opinamos sobre si conviene traspasar a Marchena o no, lo hacemos sin pensar en el rendimiento deportivo del jugador en las últimas temporadas, sin pensar en la situación económica del club en la actualidad y sobre todo, sin pensar en las posibilidades de recambio que ofrece a día de hoy la plantilla del Valencia. Básicamente cuando opinamos sobre la salida de Marchena nos estamos acordando de la salida de Baraja, de la denuncia de Albelda y hasta de que Carboni habría sido un gran director deportivo si Juan Soler —como a tantos— no le hubiera dejado solo ante el peligro a las primeras de cambio. No sé si se han dado cuenta pero en las últimas líneas se resume un pasado que haríamos bien en no olvidar para no repetirlo. ¿Todavía no hemos aprendido que lo que le conviene al Valencia está por encima de Juan Soler, Carboni, Albelda, Marchena, Baraja o Llorente? Soy de los que piensa que si uno le quita la política al caso Marchena puede llegar a entenderlo, pero si se empeña en repetir el pasado, terminará enfrentado a la otra mitad del valencianismo porque siempre habrá gente que piense diferente. En esta historia los hay que hasta ven en la posible salida de Marchena la renovación automática de Albelda... Yo también soy mal pensado, pero empezaré a pensar mal de verdad si algún día se le ofrece la renovación a Albelda y se la merece menos que Baraja o Marchena. En lo que a mi respecta estoy tranquilo, si se va Marchena siempre nos quedará Navarro.