La actualidad del Valencia suele dejar poco tiempo a los análisis más o menos sosegados y llevo más de una semana que me escribo encima. Tengo un par de ideas en el disco duro que no me dejan seguir, pero mis manos parecen muertas y se niegan a escribir. El caso es que soy de los que siempre habla de que la primera piedra para construir un proyecto es buscar un camino y que ese era principalmente el gran error hasta el momento en lo deportivo en la era Llorente. Decía yo que tal vez obligado por las penurias económicas, el Valencia parecía no haber dado con la tecla de cuál es su camino en lo que a proyecto se refiere , y que esa es la piedra filosofal de cualquier club; tener una idea. Dicho de otra manera, si el Espanyol ha sido capaz de encontrar su camino, en vez de ficharles al entrenador, busquemos nuestro propio camino
Algo más que el concepto
Al margen de que el descenso del Villarreal ponga de manifiesto, entre otras cosas, que por muy clara que se tenga la idea, conviene acertar en tus decisiones —el Villarreal tiene el concepto claro pero esta temporada todo lo ha hecho mal, lo que depende de él y lo que no—, tenerla es ya un gran acierto. De entrada, y teniendo en cuenta que aunque el de Pellegrino sea un fichaje exclusivamente de Llorente, Braulio remará a favor siempre, y cuando lleguen los malos resultados —que llegarán y con ellos la presión del entorno que en Valencia aprieta y no poco— los tres principales ejecutivos del club, el presidente, el entrenador y el director deportivo, remarán en la misma dirección. Que la apuesta por el entrenador sea tan marcada hace que nadie se pueda escaquear en las derrotas, y en el Valencia de Emery alguno se ha escaqueado en las derrotas. No me gustaba ver a Llorente pasear su enfado con el entrenador tras alguna derrota sonada y afortunadamente, es una situación que ya no se dará.
Facilones y expectantes
En esta simple ecuación solo falta una parte por convencer y son los aficionados; los periodistas ya lo estamos porque de toda la vida hemos sido facilones. En cuanto a los aficionados, de momento y tras la sorpresa inicial, ven al Flaco con buenos ojos porque recuerdan de él que fue un jugador sensato e inteligente. Y eso ya es mucho recordar. Camino al andar.
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