27/11/16

No es mala suerte que Rodrigo sea el delantero

La definición sutil de Munir en su gol sirve de metáfora del Valencia, un club que no se rige por lo deportivo

29.11.2016 | 19:24

Pues sí, la derrota es injusta y tiene razón el entrenador del Valencia cuando dice que jugando como jugó el Valencia en el Pizjuán perderá pocos partidos, pero el de ayer lo perdió. Y además, perdió contra el que probablemente sea el peor Sevilla de la temporada. No he visto muchos partidos del conjunto sevillista, como podrán entender, pero seguro que no me equivoco si digo que pocas veces ha jugado peor que ante el Valencia. Y ganó. Repito que yo también veo que la derrota no fue justa pero prefiero poner el acento en que ya no estamos para hablar de buena o mala suerte. No es mala suerte que Rodrigo Moreno sea el delantero del Valencia. Y no es mala suerte que juegue por decreto. Es la realidad, juega porque ha costado mucho dinero y tiene que funcionar sí o sí. O dicho de otra manera, tiene que tener todas las oportunidades del mundo para que se pueda amortizar y justificar su fichaje. Y eso está suponiendo un verdadero lastre para el equipo porque sus errores con el gol terminan costando muy caros.

Ayer además, fue incapaz de terminar y continuar ninguna jugada de ataque. Si lo piensas bien, el gol de Munir, su manera sutil a la hora de definir para superar al portero y enviar el balón al palo largo, deja en evidencia a Rodrigo y pone sobre la mesa uno de los problemas del Valencia no ya como equipo de fútbol, si no como club, porque la plantilla no está hecha única y exclusivamente con criterios deportivos. Cuando llegue el mercado invernal y el señor propietario del Valencia CF se dé cuenta de que con Rodrigo no hay nada que hacer, se rascará el bolsillo y fichará un delantero. Y eso no es mala suerte.

Parejo, ya vale...
Yo quiero once como Mangala
Mira que he defendido a Dani Parejo veces y mira que he tenido debates en el periódico y entre los colegas, pero lo de ayer no tiene nombre. El Sevilla marcó el segundo gol en un saque de esquina, pero el balón llega hasta ahí por una pérdida imperdonable de Parejo, por una falta de tensión y de atención en un momento de partido que lo convierten en un futbolista normal cuando tiene condiciones para ser un gran jugador. De todo esto, lo que más me toca las narices es tener que darle la razón a Miguel Castillo. Y si hablamos de falta de tensión, la de Garay en el primer gol. Eso a Mangala no le pasa. Yo quiero once como Mangala, concentrados y en tensión todo el partido.

Más artículos de opinión de Carlos Bosch, aquí.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine