29/07/2017

¿En qué se parece Layhoon al Cid?

Ya no está, pero sigue 'ganando batallas', o dicho figuradamente, metiendo la pata

31.07.2017 | 09:59
¿En qué se parece Layhoon al Cid?

E sta semana ha pasado algo similar a cuando el asunto Rodrigo Caio dinamitó el Valencia CF de entonces, pero de menores dimensiones. Tranquilidad que no voy a volver al proceso de venta ni a decir que desde aquello el proyecto de Peter Lim se fue a freír espárragos por más que lo creo firmemente. No vuelvo a es porque estoy hasta las narices de mirar en el pasado las causas de los males de presente y que me lleven a no ver claro el futuro. Me canso, para qué les voy a mentir.

El asunto de hoy sirve para calibrar el momento que vive el valencianismo y sus causas. El caso es que hubo un día que pude confirmar por dos fuentes diferentes que Marcelino ha llamado al director deportivo del Mónaco, Antonio Cordón, para preguntarle si tiene algún futbolista que le pueda interesar al Valencia en calidad de cedido. Antonio Cordón fue director deportivo del Villarreal y coincidió con Marcelino en el equipo groguet y por lo tanto trabajaron codo con codo, que no significa que fueran amigos del alma, por otra parte.

¡La bomba!

La reacción a la noticia fue de absoluta incredulidad por parte de los aficionados. Y supongo que la culpa es nuestra, de los periodistas, que tenemos tantas ganas de que el Valencia funcione bien, que nos hemos hartado de decir que con director general nuevo, director deportivo nuevo, entrenador nuevo y hasta presidente nuevo, la cosa iba a cambiar sustancialmente a mejor. El caso es que hay gente no cree que Marcelino llame al director deportivo del Mónaco aunque se conozcan y hayan trabajado codo con codo recientemente, porque para eso hay un director deportivo en el Valencia, y además, monta el cólera. Es como lo de Rodrigo Caio, que cuando Peter Lim lo fichó sin que Salvo, Rufete y Ayala supieran nada supuso una crisis dentro del club que la gente no quiso creer porque como ahora, todos les estábamos diciendo que el proyecto de Lim era la envida del fútbol español.

La foto de la crisis

Ese día tuvimos la suerte en SUPER de tener una fotografía en la que se podía ver a Amadeo Salvo reunido con toda su gente un viernes a las once y media de la noche en la ciudad deportiva, es decir, teníamos la imagen que ilustraba la crisis y ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras, pero a pesar de que la foto iba a toda mecha en la portada hubo aficionados que no lo creían. No estoy diciendo que fueran bobos, ni mucho menos y lo digo con todo el respeto, digo que hay veces que no queremos ver la realidad, nos empeñamos en que sea como queremos que sea y no como es. Yo mismo he tardado mucho en admitir que los últimos discos de Fito son una castaña, y lo mismo me con Seguridad Social...

No es tan grave

Que Marcelino tire de contactos en busca de buenos futbolistas es lógico, y que a estas alturas de la temporada esté preocupado y sea él mismo quien llama a Antonio Cordón es lógico también. Si estamos nerviosos los periodistas y gran parte de los aficionados porque termina el mes de julio y solo se ha fichado a Neto, ¿cómo va a estar el entrenador? Otra cosa es que quiera decirlo en público, pero que trate de agilizar gestiones es normal. No se engañen, Marcelino es un entrenador que opina sobre los fichajes, no es de los que se conforma con lo que le traigan. ¿Qué si no hizo Benítez cuando dijo que había pedido una lámpara y le trajeron un sofá? ¿Quién creen que es el gran valedor del fichaje de Neto por el Valencia? Pues Marcelino. Ni Alexanko, ni Vicente ni Peter Lim. ¡Ni Mendes! Y digo lo mismo que dije no hace demasiado, será bueno si Neto las para y será malo si Neto no las para; en el fútbol solo valen los resultados.

El ´mesclaillo´

Lo que ocurre en el Valencia es que estamos tan hasta las narices de que las cosas se hagan mal y tenemos tantas ganas de que se hagan bien, que unido al hecho de que la plantilla sigue por hacer y se acerca peligrosamente el mes de agosto, se hace un ´mesclaillo´ cuya consecuencia es un estrés generalizado que no hay quien lo aguante. Y si eso lo llevas a las redes sociales, pues mejor te echas al monte a buscar gamusinos, que haberlos haylos. Y mientras reflexionaba en esto corriendo al trote cochinero por la Marjal del Moro escuchando Poncho K, mi neurona preguntona me machacaba con su pregunta favorita de los últimos demasiados meses: «¿Qué es en estos momentos defender al Valencia?».

La maldita neurona

Ya lo ven, pueden comprobar que es condenadamente maldita e impertinente... porque acierta. Ella acierta con su pregunta pero yo no sabría acertar con la respuesta. Sí me atrevo a decir que tratar de hacerle ver a los gestores, los que sean, que las cosas no se hacen bien cuando se hacen mal y exigir que se haga un buen equipo es defender al Valencia, pero es lo que yo pienso, y no voy más lejos y es tan valido como justificar una cosa tras otra. En cambio hay algo que sí lo tomo como certeza, si llego a saber el disgusto que le di al personal por la noticia de la llamada de Marcelino al Mónaco, no la publico porque tampoco es que fuese ni la portada del periódico, a pesar de que sé que un día u otro, veremos con nuestros propios ojos que quien ficha en el Valencia es Marcelino. Y no me parece mal. Además, como en el caso de Rodrigo Caio, hay fotos que lo atestiguan. Una de Alexanko en la gira por Estados Unidos y Canadá mientras el director general en Valencia pasaba las horas en oficinas remando contra el viento. Sé que Alexanko no fue allí de turismo. La otra foto la publicó el diario Marca: Marcelino y Mateu Alemany cenando solos... sin Alexanko. Y cómo no, el origen de tanto estrés está en Peter Lim y Layhoon, que eligieron al director deportivo antes que al director general. Lo de esta mujer es de record, ya no está pero sigue metiendo la pata, como el Cid, después de muerta . PD: La historia del fútbol se escribe con las malas relaciones entre los directores deportivos y los entrenadores. No es el fin del mundo. Así, incluso el Valencia ha ganado títulos. La clave es que acierten no que sean amigos para siempre.


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