22/10/2017

Pasen y lean cómo hago el ridículo...

El Valencia tiene buenos futbolistas y con hambre de gloria, pero Carlos Soler y Guedes son otra cosa...

25.10.2017 | 13:29
Pasen y lean cómo hago el ridículo...

Mientras intento escribir veo en tuitter que Javi Valero le da las gracias a Andrés, que es su hermano mayor, porque "gracias a ti soy valencianista". Me quedo parado y mirando al vacío un instante y pienso que después de tal declaración de cariño al Valencia, lo único que puedo hacer es el ridículo.

Es como cuando ya de mayor leí El Quijote por placer y no por obligación como en el colegio, que me sentí estúpido ´arrejuntando letras´ ante tal caudal de palabras. ¿Qué narices puedo escribir yo ahora, no para superar a Javi y lo que le dice su corazón, si no para intentar no hacer el ridículo a su lado? Si acaso decirle a Peter Lim que por favor se rasque el bolsillo y convenza a su colega del PSG para que le venda a Gonçalo Guedes porque no recuerdo un futbolista que en tan poco tiempo se haya metido a la afición en el bolsillo, pero no hay más que poner el oído en la calle y la nariz en las redes sociales para comprobar que llego tarde.

No se habla de otra cosa... ¡Si hasta mis hermanas hablan de él en el grupo de washap y no las había visto hablar de fútbol en mi vida. Él y Carlos Soler son de un nivel diferente. Murillo lleva unos partidos espectacular, Kondogbia hizo un partido flojo pero su nivel es indiscutible, y lo mismo se puede decir incluso de Zaza o de Parejo cuando está bien que ayer no estuvo, pero estos dos, Soler y Guedes digo, estos son otra cosa.

Mestalla ruge cuando el portugués arranca porque sabe que va a pasar algo, como cuando arrancaba el Piojo, y Soler tiene clase y es tremendamente listo. Cuando él tiene el balón, siempre pasan cosas. Si hasta Zaza, que siempre me ha gustado pero lo he considerado algo como un futbolista/boxeador, se sacó una jugada de la manga al más puro estilo Ibrahimovic para hacer el segundo y dejarnos a todos con la boca abierta y babeando...

Antes del partido pensaba aquello de que era el día perfecto para que el equipo y el club firmaran definitivamente la pipa de la paz con los aficionados y de paso cerrar de una vez por todas las heridas que todavía sangran del proceso de venta pero tengo tantas ganas de disfrutar del fútbol que solo recordarlo me da pereza. Hoy prefiero seguir en mi sueño particular, en mi nube azul donde todo es como yo lo he inventado, con la esperanza de que nadie venga a despertarme. Lo siento, pero no estoy para nadie, solo quiero disfrutar.

PD: No me olvido del claro penalti a Mina. ¡Escandaloso!

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