POR ÁNGEL CASTAÑOS
Dentro de una semana se celebrará la vista en la que la FIA sentenciará quién es el mentiroso: Piquet, Briatore... ¿Tal vez los dos? Lo que ha dejado claro la FIA es que, en ningún caso, Alonso resultará perjudicado por la decisión. Se ha insistido en el absoluto desconocimiento del campeón sobre todo este asunto, tan turbio que Briatore ha entrado en el sucio juego de airear la vida privada de Nelsinho.
La venganza de los Piquet
En nuestro blog ya hablamos de que para lenguas afiladas está la de papá Piquet, cuya última etapa como piloto fue una historia de desencuentros en Benetton, con un tal Briatore como jefe de equipo que estaba más pendiente del debutante Schumacher que del tricampeón brasileño, quien parece buscar ahora una venganza ampliamente esperada. La verdad sigue oculta y, a medida que se desenreda la madeja, una mente inquieta no debería dejar de hacerse preguntas. Pat Symonds, al reconocer que la idea salió de Piquet júnior, ya ha admitido implícitamente que la dirección del equipo no era ajena al asunto. Alonso puede sentirse tranquilo, a diferencia de lo que sucediera en McLaren en 2007, antesala de la salida del asturiano del equipo de Woking. En esta ocasión Fernando cuenta incluso con el apoyo del —aún— presidente Mosley.
Singapur, curiosa elección
El GP de Singapur de 2008 comenzó con la decepción por un fallo mecánico que dejó a Alonso fuera de la Q1 y de la lucha por una posible pole. Su estrategia para la primera parte de carrera fue muy agresiva: neumáticos superblandos y poco peso de combustible. Y esta es la duda: ¿No es más lógico cargar el coche si te has hundido en la parrilla? La opinión del asturiano era que demasiados ´kilos´ de carburante y una única parada hubieran destrozado sus frenos. Sin embargo, la experiencia de toda una vida en la F1 lleva a Patrick Head, copropietario de Williams, a sospechar de la combinación de peso de carburante y posición en parrilla que ocupó Alonso. Fernando supo aprovechar la primera vuelta y subió tres posiciones. A partir de ahí y con la fila de coches formada poco se puede hacer en un circuito urbano, estrecho y bacheado: no pudo pasar a Nakajima y se atascó en la decimoprimera plaza hasta entrar en boxes en la vuelta 12. Poco después, Piquet acababa contra el muro de hormigón... y comenzaban los rumores. Difícil papeleta la de descifrar este juego de mentiras, medias verdades y acusaciones envueltas en odios enquistados. Parece que el ´mal de Dinio´ se extiende en la F1: la noche, la de Singapur, parece confundir a más de uno. Mientras, el Mundial parece cerrar su lucha en los dos Brawn. Sus pilotos parecen no estar confundidos y hacen lo que les toca: ´Rubinho´ aprieta desesperadamente en su última oportunidad de ser campeón y Button, muy centrado, saca la calculadora.