Imagino que un gestor como Manuel Llorente se despierta cada mañana con la obsesión de exprimir al máximo los recursos de la entidad que preside. Y los "hombres de Manolo" tienen trabajo. Según Deloitte, estamos lejos de la Champions League económica que quería Soler, precisamente quien dio el primer paso para que el VCF desapareciera de la élite. Renovaciones incongruentes a los héroes del doblete, fichajes disparatados y el monopoly del "nou mestalla" tienen la culpa. Hoy el presidente tiene que gestionar cada euro como si fuera el último, vender carísimo a ser posible y comprar muy barato. En definitiva, ser el más fenicio del bancal para salvar la entidad que está peor de lo que esa tercera plaza camufla. Pero de eso hablaremos otro día.
El caso de Vicente
Además, ha de recuperar lo que a duras penas conserva. Mañana en Mestalla pasarán dos cosas. La primera es que no estará Canales, el ingenuo y púber pelotero empujado esta semana por la Brunete Blanca a ciscarse en la camiseta que le vio nacer. Tonto útil el racinguista, cruel y tramposo el gacetillero. La segunda certeza es que tampoco veremos a Vicente Rodríguez, un poltergeist futbolístico.
Giggs, una inspiración
El puñal de Benicalap es uno de los valores que más se ha depreciado. A veces la verdad oficial auspicia el ocultamiento de las cosas verdes y el valencianismo está harto de esperar a que, semana a semana, esta sea la penúltima. Y que cuando va a reaparecer unas inopinadas molestias impidan su vuelta. Para acallar muchos rumores insensatos, el VCF debería de una vez por todas comunicar que sucede con este jugador. La afición sueña con que el héroe del doblete, si es incapaz de recuperar las prestaciones de antaño, se acople al presente. Hay ejemplos de grandes jugadores como George Best o David Beckham que, privados de la potencia juvenil, atrasaron su posición y desde el talento que atesoraban exhibieron su fútbol. O como Ryan Giggs. El otrora veloz de extremo Old Trafford podría inspirarle. Nos conformaríamos con que Vicente fuera nuestro Giggs.
¿Villa de blaugrana?
David Villa no hace anuncios de natillas y juega en el Valencia. Quizás por ello, el delantero que será pronto el mayor goleador de la historia de la Selección Española, líder anotador de la Liga y objeto de deseo del orbe futbolístico, es menos visible que otros peloteros con menos vuelos. Se vuelve a hablar de su futuro porque la prensa culé aventuró su nombre como presunto substituto de Henry. La pura especulación ha sido convenientemente rebotada por el equipo mediático habitual, que toca de oído y a destiempo. Si alguien dice saber qué pasará con el asturiano, miente. Ni él lo sabe. Ahora bien, le pedimos a quien tiene la última palabra que acierte. Porque manda huevos la paradoja: que hubiera que vender al mejor para mantener al resto.