Anda el madridismo buscando chivos expiatorios de su hecatombe europea. Ante el cadáver de Pellegrini —lo es habida cuenta de quien escribe los titulares de la brunete blanca— quieren limitar el problema al asunto del «chupón» Higuaín. Error. Lo que les faltó es grandeza. El chileno, en ocasiones excesivamente coherente, despreció «el espíritu de Juanito» y esas mandangas. Y la fanfarria ayuda. Que se lo digan a Unai, que se encontró a diez guerreros convocados por la épica para derrotar moralmente al Werder Bremen. Esa grandeza demostrada por el equipo de Emery el jueves nos hará falta hoy. Lo que pasa es que, en el caso del VCF y sus estados carenciales, la grandeza es ciclotímica.
Hoy en el Camp Nou
Me gustan los arranques de orgullo ante la ignominia y el compromiso de gente como Jordi Alba —por fin un suplente que funciona—. No soporto la flojera mental de muchos en Tenerife, Sevilla, el Manzanares o contra el Racing. Me crispan los Maduros, Fernandes y compañía y su frivolidad. No hay derecho a que un club de Champions desaparezca cuando toca dar el do de pecho. Añoro a esos jugadores grandes que mordían ya en el túnel de vestuarios. Como Piojo, Mendi, Carboni o Albelda, nuestro negro de La Pobla, ausente hoy. Si a eso le sumamos que a Dealbert o Navarro, los centrales titulares, se les ve el trasero cuando les ganan la espalda, peligro. Han perdido salida de balón, andan lentos y desubicados. JC Martí dijo que Moretti era un jugador de seis. Estos, hoy, no llegan. Así que si el medio campo no muerde, sufriremos.
Bajitos versus bajitos
Con una defensa imprevisible, la vanguardia mejora el cartel, si se acuerdan del escudo. Si Éver tuviera un compañero con llegada, todavía habría más opciones. Descontando a Messi y teniendo en cuenta que Villa es mejor que Ibra —que no jugará—, Silva, Mata o Pablo igualan a Pedro, Iniesta o Xavi.
Laporta y el Guaje
Sólo desde la visión nacionalista de la existencia que tiene Laporta se entiende su rocambolesca búsqueda de un delantero. En verano Jan mareó al Guaje. En paralelo negoció con el Inter la operación Etoo y se trajo a Ibrahimovic por un dineral escandalosamente escandaloso que no quiso pagar por David Villa. Etoo no funciona en el Inter —no se adapta a los rigores defensivos, la medular interista no fabrica tanto fútbol como los Iniesta, Xavi y Messi, le lanzan melones y Cambiasso es el arquitecto—. El sueco se adorna en el Barça pero es un crack fallido y ahora Laporta vuelve a por Villa. Pero ya sabes, Jan, como en ´Jerry Mc Guire´, «show me the money» o mejor, enséñaselo a Manolo. Lo de La Masia está bien, pero los fichajes del Barça merecen mención aparte. No todo es oropel. Guardiola, un crack en el banquillo, es un catacrack fichando. A Chigrinskiy, 26 quilos, ya lo apodan Chocokrispis. El del chándal no puede fichar si no, luego, te comes los cereales.