POR VICENTE BAU
Por momentos el Valencia parecía una banda bien coordinada... hasta que empezaron las lesiones y los cambios y entonces no le quedó más remedio que entrar a formar parte de la plantilla a Emery. Hasta entonces la banda sonaba relativamente bien —sabías que el Barça te podía cascar un gol en cualquier momento, pero ahí estabas tú poniéndole cara de perro—, pero cuando Don Unai tomó la riendas del tema —por cierto, ¿Albelda, para qué juegas si tú y yo sabemos que estás lesionado?—, la banda se transformó en la banda del empastre y en lugar de sonar a una Santa Cecilia de las muchas que tenemos en nuestra Comunitat, comenzó a desafinar de forma lamentable.
Demasiado
De cualquier forma —quitándome el sombrero ante el mejor jugador del mundo... Messi es fantástico—, el resultado se me antoja excesivo y eso pese al buen puñadito de paradas que nuestro compañero y colega César —habrá que empezar a llamarlo Augusto a partir de ya— se marcó hasta que Messi se marcó el primero. En ese instante se acabó el partido. En ese instante se acabó el Valencia. El castigo lo encuentro excesivo, pero no encuentro nada excesivo el caos que se lleva nuestro entrenador con los cambios y las rotaciones. Emery no se parece a Messi ni en el blanco de los ojos.
Lesiones
Tarjetas y lesiones. Lesiones y tarjetas. Y sin ninguna explicación. Las tarjetas se recurren haciendo una visita a Villar —el anti-Llorente— y las lesiones pidiendo explicaciones de lo que está pasando en los entrenamientos diarios de la Ciudad Deportiva.
Fallas
De cualquier forma no voy a ser malo que estamos en Fallas y me voy a esperar al partido contra el Werder Bremen del próximo jueves. Después de ese partido me explayaré pensando todo lo que pienso de este Valencia desestructurado... como le gusta decir a los nuevos cocineros en estos nuevos tiempos.