POR ÁNGEL CASTAÑOS
Con el resultado en Alemania Ferrari llenó su casillero con el máximo de puntos posible y devolvió la alegría a los miembros y los tifosi de la escuadra de Maranello. Bueno, no a todos dentro del equipo: Felipe Massa tuvo que ceder la primera plaza a Alonso, algo que sentó muy mal al brasileño. Si a alguien le quedaban dudas sobre quién es el número uno en Ferrari, ayer se le despejaron.
La victoria en Hockenheim rompe la mala racha del piloto español, plagada de malos resultados y decisiones injustas por parte de los comisarios. Y digo parece porque, aunque positiva para Alonso esta vez, en realidad, la de ayer fue otra decisión arbitraria por parte de los comisarios. El artículo 39.1 del Reglamento Deportivo de la Fórmula 1 lo dice bien claro: «Están prohibidas las órdenes de equipo que interfieran con el resultado de la carrera». Negar que Ferrari ordenó a Massa que dejara pasar a Alonso es de estar muy ciego. Pero, pensar que Ferrari no debió hacerlo es de ser muy tonto. La FIA penalizó al equipo con una multa de 100.000 dólares y no a los pilotos, pero, seguirá debatiendo el asunto en el próximo Consejo Mundial. ¡Qué miedo!
Cuestión de formas
Si de algo se puede acusar a Ferrari es de no haber escenificado mejor su maniobra. La transcripción de las comunicaciones por radio, que rápidamente publicaba en sus webs la prensa británica, no dejaban lugar a dudas. Rob Smedley le decía a Massa: «Alonso es más rápido que tú. ¿Me puedes confirmar que lo has entendido?». Poco después Alonso pasaba a liderar la carrera. Y de nuevo Smedley le hablaba a Massa: «Buen tipo, sigue, lo siento». Tras la carrera los gestos y declaraciones de Felipe no podían ocultar lo que había ocurrido.
En la gestión de las luchas entre compañeros los equipos deben, además de ordenar el gallinero, mostrar de cara al público —especialmente ante la FIA— total igualdad con sus pilotos. McLaren sabe hacerlo de maravilla. En Alemania Hamilton recibió crípticos mensajes sobre el consumo de gasolina —por cierto, estos no se apresuró la prensa británica a trascribirlos— que no eran otra cosa que advertencias sobre los ataques que podía recibir de su compañero Button.
Red Bull es, sin duda, el que peor parece gestionar estas crisis. El accidente en Turquía entre sus pilotos es el ejemplo más claro. Además, no hay que olvidar las sarcásticas declaraciones de Webber y los gestos de Vettel sobre el estado mental de su compañero australiano. Se entiende así que Christian Horner declarará rápidamente que la acción de Ferrari en Hockenheim era la orden de equipo más clara que había visto en Fórmula 1.
Nos quedará la duda de saber qué se dijo en el camión de Ferrari tras la carrera y si Massa aceptará lo que ya todo el mundo sabe. Para Felipe, que rozó con los dedos el título de campeón del mundo en 2008, debe ser muy duro volver a la posición de escudero que ya ocupó en Ferrari cuando fue compañero de Schumacher.