Corta, así se nos hizo la carrera. Parece una gran contradicción pedirle más tiempo a una de las pruebas más largas del mundial, pero sólo en las últimas vueltas al trazado urbano de Singapur Jenson Button tuvo oportunidad de amenazar a Vettel y despertar el interés de la afición. Por razones que en Red Bull no desvelaban, el rendimiento de su coche en la última fase de la prueba no estaba a la altura del McLaren perseguidor. Pudo ser el consumo, las gomas, los frenos o el KERS. Pero aun así no hubo manera y mucho menos con el tapón de los doblados que Button tuvo que enfrentar. Un único punto separa ahora al alemán de su segundo título mundial y la pista japonesa de Suzuka le dará en quince días ese honor, casi con toda seguridad. Bravo por Seb. Alonso acabó la carrera con la tristeza de no estar en el podio. Cuatro veces se ha corrido en Singapur y él siempre había estado entre los tres mejores, hasta ayer. Otra vez la mala actuación de Hamilton ayudó a Fernando a llevar al Ferrari F150 a posiciones que técnicamente no merece. En Monza, la batalla de Lewis con Schumi permitió al asturiano subir el podio y en Singapur un torpe incidente del piloto inglés con Massa y la sanción que le aplicaron por ello permitió al español llegar cuarto: «Supongo que hubiera sido quinto», afirmaba Alonso.
Safetycar o Pacecar
Como es tradición en el angosto trazado de Singapur, el coche de seguridad hizo acto de presencia, pero poco le afectó al líder Vettel. Su ventaja de dieciocho segundos sobre el segundo, Button, se volatilizó. Sin embargo, en una sola vuelta, tras relanzarse la carrera, el alemán ya estaba a casi nueve segundos del McLaren. Parecía increíble, pero poco podía hacer Button, que tenía que lidiar con tres coches doblados que le separaban de Sebastian. La polémica sobre la reorganización de los coches durante los períodos en los que se rueda con el coche de seguridad reaparece y son varias las voces que han pedido que los doblados dejen pasar a los líderes. Claro, que cada uno se manifiesta según le conviene. Lo que resulta evidente es que si se busca aprovechar la presencia del Safetycar para añadir emoción a las resalidas, se debería dejar adelantar a los líderes. De acuerdo que su nombre es el de coche de seguridad, pero se podría retomar el de antaño, Pacecar, para disponer un vehículo que marque el paso en situaciones de neutralización y propicie aquello por lo que se corren, se organizan y se ven carreras: la emoción de la lucha entre los pilotos y los coches.