Si el Valencia Basket sabe asumir ese papel puede volver a abrir este fin de semana la puerta de la ansiada Euroliga y conseguir el cuarto título de su historia, tercero en la segunda competición continental. Todo un reto, es el gran objetivo del año. Además se lo merece la sufrida afición que ha visto poco basket esta temporada —algo que se ha reflejado en las gradas—, el club y el mecenas, Juan Roig, quien sigue con el ánimo del primer día, como demostró en el partido ante el Real Madrid disfrutando con la victoria, enfadándose como el primero con el arbitraje... Viviendo el basket como el primer día. Como mínimo el equipo debe llegar a la final. El VBC es superior al Lietuvos, aunque si se le pierde el respeto se puede sufrir. Todo lo que no sea estar en la final y competir para ganarla sera una decepción tras el fracaso de no estar en la Copa. El Valencia Basket se merece volver a la elite europea por esta vía o la de la Liga ACB y quitarle la plaza a un Unicaja en decadencia.
Factores decisivos
El equipo de Perasovic esta sobradamente preparado para competir y ganar. Si no jugara en Moscú, con dos equipos rusos, sería el gran favorito, pero allí muchos factores van a marcar el partido. El arbitraje provoca dudas razonables, aunque el club ya debería tener suficiente peso en Europa como para que se haya trabajado un respeto. Pero a favor estará la presión que si tendrá Khimki y que le puede hacer sufrir mucho con el gran tapado del torneo, el Spartak de San Petersburgo, un magnífico equipo capaz de ser campeón.
Buena gestión
Sin duda es un acierto y buena gestión blindar a Perasovic antes de la final y evitar sainetes como los vividos con Spahija y Pesic —salvando las diferencias— que acabaron con experimentos o apuestas personales de Paco Raga, mal aconsejado por algunos trabajadores-funcionarios que preferían la laxitud de Hussein y Paco Olmos antes que la exigencia de los balcánicos. Resulta curioso que Toni Muedra, el scouting del club y antes amago de secretario técnico—cuando tuvo que dar un paso adelante pidió que lo relegaran, en una clara muestra de hasta donde llega su compromiso—, siempre apostó como primera opción por Peras —bien aconsejado por Spahija— tras las marchas de Neven y Pesic. Pero ni caso. Ahora se le renueva por dos años, los mismos que firmaron Hussein y Olmos. Y que cumpla muchos más.
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