Desde que Germán Ros llegó a la presidencia del Ciudad Ros Casares una de sus obsesiones es la continuidad sin altibajos del proyecto. El máximo mandatario marcó una hoja de ruta en la que la constancia es más decisiva que los éxitos puntuales. Ganar una Euroliga es importante, pero lo es más disputar la fase final en cuatro de las últimas seis ediciones. Después de una temporada histórica, el club afronta ahora tres retos básicos que definirán su futuro.
Recursos
El gran reto de los clubes será encontrar los recursos económicos necesarios para hacer frente a la crisis. No son buenos tiempos para el deporte. El Ciudad Ros Casares no vive al margen de la dura realidad y necesita encontrar fórmulas para seguir haciendo viable el proyecto. Las instituciones no pueden darle la espalda a una de las pocas propuestas valencianas de éxito.
´Fly Girl´
Conseguir la continuidad de Maya Moore es una de las claves del nuevo proyecto. La jugadora, pretendida por los clubes más ricos de Europa, debe decidir hacia dónde encamina su carrera. En un lado de la balanza, dinero. En el otro, la posibilidad de seguir evolucionando en un entorno que ha sabido acolcharla para que su debut en Europa sea lo menos traumático posible. Es muy buena, pero sólo tiene 22 años y le conviene seguir en un equipo serio.
Nuevo pabellón
La Fonteta es un recinto muy incómodo para los intereses del Ciudad Ros Casares, cuya afición ha crecido sin que luzca como merece. El polideportivo Nou Moles debía convertirse en la nueva casa del equipo valenciano, pero la crisis económica ha retrasado los plazos. La entidad merece una instalación acorde a sus necesidades.
twitter.com/juanmadomenech