La elección del ´Flaco´ Pellegrino abre un nuevo ciclo en la vida del Valencia repleto de alicientes. Se cierra una etapa en Mestalla de objetivos cumplidos pero carente de emociones, cuando en el horizonte se adivina un porvenir diferente. Sólo por la novedad, crece ya el interés entre los aficionados. Pellegrino asume el reto y afronta la complicada misión de devolver la ilusión a la grada. Hay futbolistas que apuntan a entrenador desde pronto por su sólida personalidad, su profunda capacidad de análisis y su alto sentido de la responsabilidad. Mauricio Pellegrino pertenece a este selecto grupo. Sin gestos de cara a la galería ni actitudes estridentes, huyendo del protagonismo gratuito, convenció por su coherencia durante el lustro que jugó como valencianista. No tengo ninguna duda sobre su valía ni sobre la idoneidad del argentino que viene a doctorarse en una plaza exigente como pocas.
El penalti de Glasgow
Como era previsible, la imagen del penalti errado en la final de la Champions celebrada en San Siro ha sido la más utilizada por muchas cadenas de televisión a la hora de cubrir la noticia del aterrizaje de Pellegrino en el banquillo valencianista. Sin embargo, nadie ha reparado en otro máximo castigo, lanzado y convertido en el campo del Celtic de Glasgow, apenas medio año después del que le detuvo el portero del Bayern de Múnich. En aquella gélida noche escocesa, el ´Flaco´ demostró su fortaleza mental y su capacidad para superar el trauma de un fallo que parecía haber hundido en la depresión a su ejecutor. La naturalidad con la que afrontó aquel trance retrata a las mil maravillas el carácter del nuevo entrenador. Mauricio Pellegrino siempre supo que el fútbol te ofrece nuevas oportunidades y que no hay que bajar jamás los brazos.
Dichosa experiencia
La historia del fútbol mundial está repleta de entrenadores que no fueron grandes jugadores pero que han triunfado en los banquillos. En esa lista podemos incluir a Mourinho, Benítez o Arrigo Sacchi, por no remontarnos a épocas lejanas. También hubo jugadores espectaculares que dispusieron de carné para entrenar, sin necesidad de realizar ningún cursillo, es el caso de Johan Cruyff o de Franz Beckenbauer. La trayectoria de Pellegrino resulta singular por su estrecha relación con Rafa Benítez. Al lado del técnico madrileño, se ha curtido en grandes escenarios y ha vivido momentos inolvidables. Así que la falta de rodaje como primer entrenador no se antoja un impedimento para confiar en sus dotes de mando.
Rumbo a Moscú
Unai Emery ha aceptado la oferta del fútbol ruso y ficha por el Spartak de Moscú, ahora que el calendario del campeonato de aquel país va a homologarse con el resto de las ligas europeas. El técnico vasco ha dejado como herencia en el Valencia una inacabable galería de gestos y una sinfonía de expresiones que han alimentado al periodismo deportivo nacional, que ha celebrado sus formas y ha defendido su causa, sin entrar en otros pormenores del entrenador. Desde aquella exhibición de remar, inspirado en las traineras de su tierra, hasta la imagen de descomposición ofrecida cuando dijo que perdía vida tras un varapalo sufrido en Mestalla, hay una interminable sucesión de secuencias estelares. En ese apartado, la oratoria de Pellegrino es más apagada y menos vibrante. Habla menos y no se siente cómodo ante los micrófonos. Nada que objetar, es cuestión de personalidades opuestas.