MANU BADENES

¿Se debe algo?

Los dirigentes y políticos juegan al Monopoly

24.11.2013 | 02:30

Desde el principio de los tiempos, la humanidad quiso convertir el plomo en oro. La alquimia era la solución a la escasez del recurso más valioso sobre la faz de la tierra. Todo fue en vano. Poco a poco, y a falta de soluciones, la capacidad de endeudamiento de los imperios fue aumentando, a medida que debían hacer frente a sus apuros militares.

Al fin y al cabo, un imperio muere siempre por el gasto incontrolable de su ejército. Le está pasando a EEUU hoy en día, pero ha sido siempre así. Los romanos se desgastaron tratando de fortalecer sus fronteras. Felipe II declaró al menos tres bancarrotas durante su reinado, y aún así pasó a la historia como ´el Prudente´ „¡eso es Comedia!„.

Los intereses de la deuda iban creciendo a medida que no se pagaba, y cada dos por tres España entraba en suspensión de pagos, lo que conllevaba quitas, reducciones en el principal y renegociaciones del crédito. ¿Les suena la copla? La pasta gansa, amigos, es la causa de las desgracias de cualquier imperio. Y hoy en día, los equipos son imperios y los jugadores sus ejércitos.

Desde que el dinero bancario ha sustituido al dinero real, los dirigentes „y si son políticos, ya ni te cuento„ juegan al Monopoly sin pensar que, tarde o temprano, las deudas se cobran. ¿Consecuencia? A un imperio le sigue otro, y el primero cae en desgracia.

Milagros en París
Si alguien piensa que ahora que el IVF recupera su condición de avalista frente a Bankia ya se han resuelto los problemas lo lleva clarinete. De donde no hay no se puede sacar, y por mucho que el President de la Generalitat y el de Bankia se hagan miraditas y risitas de soslayo o reconozcan que ya está bien de «pasarse la pelota» y que van a «trabajar» en el «nuevo entorno jurídico», la alquimia sigue sin haberse descubierto. Renegociaciones, quitas, prolongaciones, pero la pela es la pela. Milagros en Milán „bueno, ni allí„.

El aplazamiento del problema sumerge al imperio „el VCF„ en un lento proceso de letargo. Lo ideal para muchos sería encontrar un inversor, un jeque, un Briatore, un forrao, en fin, que se encaprichara del club. Pero, para quedarte un club, hace falta que la ciudad te otorgue un plus, algo más. Miren, si no, dónde se han colocado los pastagansa del mundo „pero los serios, los magnates, no los mangantes„: en Manchester, en Londres, en París. ¿Se ha quedado la Qatar Investment Authority, con Nasser Al-Khelaïfi como presidente, el PSG por su solera? ¿Un club de menos de cinco lustros? Nanai. Se lo habrán quedado porque París tiene glamour, pasarelas, alfombras rojas.

Valencia de luxe
¿Tiene Valencia glamour? Me temo que no. Lo intentamos con la F1 y la America´s Cup y nos metimos un fostión. ¿Qué podríamos ofrecerle en la terreta a un jeque digno, serio, para que se quedara el club, a falta de glamour? Pensemos. ¡El clima! Mejor que Málaga. ¡Playitas! Sepia y clóchinas en febrero. ¡Qué me dices de los almuerzos? Aquí se come dos veces al día: a las 12 y a las dos. ¡La Albufera! Bonita de ver. ¡Y podríamos alquilarle el Palau de la Òpera como vivienda residencial! ¿Patrocinar Mestalla? ¡Patrocinemos la ´Paella´! A partir de ahora la llamamos Arròs ´Qatar Airlines´.

Seamos realistas: aquí hemos pasado del all i pebre al all i pobre. Venga, va: lo nombramos valenciano ilustre, le damos las llaves de la ciudad y que la saquee „ah, no, que no queda nada ya„. Pues le invitamos al balcón del Ayuntamiento en la cremà y mientras arde Valencia le damos una lira pero, por favor, ¡que venga alguien y al menos pregunte el precio! Luego no lo venderemos, pero que pregunte al menos. Sólo hay una manera de poder ofrecer algo: ganar títulos. Éxito deportivo. Ser un club potente. Un organigrama hacia la Champions. Eso, sin dinero, es difícil. Pero no imposible. Sólo hace falta tiempo. El tiempo que nos van a dar las quitas y esperas de Bankia. Mientras, ajo y agua. Pero que la Generalitat no olvide que el club sitúa la marca ´Valencia´ en el mundo tanto o más que todo su presupuesto en turismo. Negocien.

Feghouling
Feghouli llegó tarde y mal. Le exculpa una carta de su federación. La normativa FIFA obliga a los clubes a liberar sobradamente a un jugador para estos lances. Pero si la federación tiene previsto un sarao, estaría genial que lo notificara al club antes del partido. ¡Y que el jugador avisara! Vale: Argelia se clasificó para el Mundial. Para ellos, el éxtasis total. El estadio estaba lleno seis horas antes de la disputa del partido: fabricaron una olla a presión. La celebración ocasionó diez muertos. Una locura. Lo malo con Soso es que llueve sobre mojado. El problema es que en el cole unos alumnos cantan más que otros. Y al rebelde calvo siempre se le ve más que al rebelde peludo. Todos en la vida hemos practicado alguna vez ´feghouling´: llegar tarde a clase y traer notita de los papis. Pero esto no es el cole, es la vida. Y el club que te paga merece respeto. Para vender prestigio fuera, primero hay que obtenerlo dentro.

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