MANU BADENES

Estigmas

A la larga, el tiempo siempre da la razón

07.12.2014 | 14:38

En el último minuto pueden pasar muchas cosas. La Armada Invencible se fue a pique porque en el último momento no llegaron los refuerzos de Flandes. Muchas bodas se fueron atrás porque en el último minuto uno de los novios se rajó y cambió su luna de miel por un billete a Cuba. En el último minuto uno de los crucificados junto a Jesús se arrepintió y se ganó el ticket al Cielo. Todos hemos perdido un tren o un avión en el último minuto, y hay auténticos especialistas en eso. Quizá en el último minuto decidiste ir por otro camino y ese tiesto no cayó en tu cabezota. Perder en el último minuto no debería de ser tan grave, salvo que forme parte intrínseca de «esas cosas que siempre te pasan a ti». La derrota en casa contra el Barça, con el tiempo superado, en un córner que no era y de lo que ya hemos dicho todo, era un temor que el runrún del público delató porque esas cosas a nosotros, a veces, nos pasan.

Último minuto
En el último minuto de una Liga una chilena de Rivaldo nos dejó KO y fuera de Champions en 2001. En el ultimísimo minuto MBia nos crujió el año pasado en semis de Europa League. De los penaltis de la segunda final de Champions no hablo. Hay estigmas endémicos, da igual quién sea el dueño, la pasta o los jugadores. Pero también nos hemos llevado alegrías en el último minuto, ¡ojo! El año pasado, qué casualidad, ganamos al Granada CF los dos partidos ¡en el descuento! En la ida, allí, Jonas marcó en el 94 tras asistencia de Canales (qué tiempos). Y en la jornada 25 en casa Rúben Vezo marcó el 2-1 definitivo en el 91. Y por azares del destino, mira tú, este finde llega el Granada. Ellos también tienen sus propios estigmas, y uno de ellos es contra el Valencia CF. Por ejemplo, salvo error u omisión, los seis partidos que hemos jugado contra ellos desde que ascendieron han acabado con victoria che por la mínima (1-0 o 2-1). Que la estadística sólo se rompa para ganar por más.

Vallecas
Entre medias hemos ganado al Rayo en Vallecas y Yoel se resarció de su fallo en Riazor. En Vallecas hizo una doble parada que le va a permitir trabajar con confianza y seguridad, sin temor al temor de la grada, valga la redundancia. Alcacer recuperó su olfato con el regalo de Cobeño… y de repente, De Paul. Cuando parecía que la cosa acabaría en tablas De Paul se sacó un chutazo de la manga. Ha sonado a tiempo el despertador del chaval, que ya un ratito antes estuvo a punto de marcar el gol del año con otro pepinazo desde fuera del área. Va a ser nuestro fichaje de invierno. Quien, por el contrario, no acaba de llevarse el gato al agua es Filipe Augusto. No se le ve lucido, pero tengo fe en él. Su técnica es exquisita, sólo tiene que encontrar su misión y su posición. Esperemos que Nuno tenga más paciencia con él que con João…¡Pereira! ¿Qué pasa ahí? Vaya cacao.

Laterales
Como reza la cabecera de esta humilde sección, «desde la grada no se entiende nada». João era intocable y ha pasado del todo a la nada. Cierto es que se fichó a Cancelo y hay intereses creados, pero estas cositas al aficionado no gustan nada. Falta la explicación de la falla. Dejando de lado el aspecto emocional, un jugador es un valor de mercado para un club, y a veces es necesario hacer concesiones a la galería, sobre todo si el objetivo es venderlo en invierno, como parece que así será (y ojo que el Barça quizá esté interesado). Pero si la respuesta a la pregunta es decir en rueda de prensa que «no irá a Vallecas y seguramente no vaya a jugar ningún partido más», esto ya trasciende gustos y preferencias. Algo olía a podrido en Dinamarca en agosto y debió haberse ido entonces, pero a la afición no nos gusta que se mezclen churros con meninas.

Discurso
Sobre todo porque cuando uno ve lo que le está costando a Cancelo dar el nivel se te pasan varias cosas por la mente. La primera, que es mejor el que no juega, hoy por hoy. La segunda, que esta medida presiona a ambos jugadores, porque Cancelo empieza a ser mirado con una lupa más gorda que la de Sherlock Holmes, y lo peor es que no hallamos pistas. Y la tercera, el buen hacer de Gayà y su personalidad en este difícil mundo. Lo de Pereira recuerda aquel lío entre Capello y Beckham. Pereira mantiene el discurso de trabajo, dignidad y silencio del crack inglés, y que a la larga la dio la razón. Debe agarrarse como un clavo ardiendo a ese «seguramente» no vaya a jugar. Las posibilidades son raquíticas, pero existen. Hay que dejarse la piel en el intento, que el tiempo siempre da la razón. Sea cual sea el destino que el Destino te reserva.

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