MANU BADENES

50 sombras de Otamendi

El Manchester le espera y el Valencia está tratando de retenerlo

28.07.2015 | 02:30

Cincuenta kilos es la cifra que se maneja como cláusula de rescisión para que venga el hombre del saco, lo vacíe con billetes contantes y sonantes y se lleve de la oreja al mejor central de Primera hacia el destino que él desee. En Manchester le esperan con los ojos cerrados y nosotros le retenemos con el tercer ojo apretado. No queremos que se nos vaya, y se baraja la posibilidad de que le dejen jugar con nosotros la Previa para asegurarnos la entrada en Champions. Soy de los que piensan que un hombre no hace un equipo, llámese Messi, Pirlo o M.A. Barracus, y que más vale no darle tanta importancia a estas cosas, que el destino es traicionero y luego el exceso de presión puede conllevar que el protagonista del affaire cometa un error no forzado que conlleve un disgusto gordo porque el lío le estresó. No quiero ser agorero. Simplemente, el destino es caprichoso, y esto no beneficia al club ni al jugador. Las sombra de los cincuenta kilos es alargada.

3-5-2
Otra opción, por supuesto, es que al final se llegue a un acuerdo en el que el Valencia CF sea el menos beneficiado porque se acabe reduciendo el precio de la cláusula. El caso es que la cosa está al caer, y que caiga ya, porque estoy hasta el gorro de que los culebrones de verano nos toquen a nosotros año sí, año también. A ver si hay suerte y marean a otros equipos. Hasta el asunto Casillas está finiquitado a estas alturas. Hablando del rey de Oporto, contra los dragones jugamos el día 1, lo que sin duda abre la puerta al morbo. A esas alturas, los nuevos fichajes se habrán solidificado en el sistema que Nuno pretende, el 3-5-2. Me parece muy inteligente, teniendo en cuenta los jugadores de los que disponemos. El año pasado sufrimos para marcar goles. Pero ahora, con Rodrigo sin ansiedades y enchufado, y con Danilo en funciones de André Gomes, y Pina-gol junto a Paquito, podemos causar estragos. Cerrojo atrás, puñales por las bandas y dos pistoleros arriba. Así se puede cabalgar.

Fichajes
Y en la portería el guardián va a ser Mat Ryan, primer oceánico en la historia del club. Jugó contra la Selección defendiendo a Australia en el Mundial 2014, encajó un 3-0 y Villa le marcó un gol, en concreto su último con la Roja. Físicamente está cachas como un jugador de rugby, pero se le ven trazas, lo que no es óbice para decir que resulta algo exótico. En realidad, casi todos nuestros fichajes lo son. La política es la que es. Jóvenes- jovencísimos diría yo- con proyección. Pero no les niego que cuando el año pasado por estas fechas Lim dio la campanada, esperaba que la política fuera otra. Puestos a gastar, habría sido más fiable traer jugadores consolidados. Pocos pero respaldados por la cantera. Casillas se ha ido al Porto, Schweinsteiger al United, Sterling al City, Pedro suena en el United. Sólo con tres fichajes de ese estilo -no digo esos- habríamos podido tirar de cantera varios años. Porque lo importante es reforzar, es decir, fichar lo que no se tiene. Tirar de chequera también es un arte.

Auditoría
Hay un ejercicio que recomiendo llevar a cabo en todos los aspectos de la vida. Se trata de auditarse al menos una vez año. ¿Voy bien? ¿Me gusta mi curro? ¿Aguanto a mi jefe tres años más o le mando al carajo? ¿Y a mi mujer? O peor, ¿ella a mí? ¿Quizá que lleve dos años durmiendo en el sofá es una señal? ¿Y su madre, qué? ¿Me compro un matasuegras o no será suficiente? Pues lo mismo con el fútbol. A ver, ¿a qué aspiramos? ¿A pasar la previa de Champions y jugar la liguilla? ¿Como mucho pasar a octavos? Entonces, vamos bien. Estamos entre el PSV y el Bayern. Nuestra medida es esa, a tenor de la pretemporada. Pero claro, esa medida la conocíamos ya. Históricamente hemos respondido a esas expectativas en muchos momentos de la historia. Yo, en cambio, aspiro a llegar a la Final. Y a ganarla, sobre todo. No digo este año, pero no digo dentro de diez. Ni de cinco. Vamos, que de aquí a tres años me gustaría vivir momentos mágicos, de los que se recuerdan para la eternidad. Si no, es más de lo mismo. ¡Se te pasa la vida! Por eso es importante auditarse una vez al año. Pruébenlo.

Alzira
Lo importante es que el equipo y la afición tengan claro que tienen las mismas expectativas. Si no, se producen fisuras. En Alzira el sábado hubo ambiente típico de pretemporada. La grada se portó fenomenal, el equipo se mostró como un bloque más compacto que el rancho de la mili. Alcacer marcó el gol, prontico. Nunca ha sido este equipo de muchos goles, pero confío que con el sistema nuevo la cosa irá más fluida. Luego llegó el calor y el espesor entre líneas. El bloque del año pasado se mantiene, y eso, en el fútbol de hoy en día, es mucho más importante de lo que se piensa. Nuno lo sabe, y por eso aprieta la clavija de Otamendi. Se irá o no, pero el míster lo reclama y no va a soltar la perla tan fácil. Visto lo visto, su permanencia sería el fichaje más importante. En concreto, ese crack que comentamos arriba y que echamos de menos. Nadie, hoy por hoy, puede suplir su marcha con las mismas prestaciones. ¡Vente a Alemania, Nico!

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