14/11/2016

'Losers'

Lo bueno de ser perdedor, lo único bueno, es que genera más empatía que el ganador

14.11.2016 | 22:55

En la vida hay triunfadores y perdedores. Nosotros estamos entre los segundos. No significa que no ganemos nunca. A veces lo conseguimos. Pero para obtener un triunfo requerimos de un esfuerzo multiplicado por diez, en comparación con los ganadores. La historia nos ha dado varios revolcones, pero aquí seguimos. Lo bueno de ser un loser -como se dice ahora perdedor en modo trending, que quiere decir tendencia entre los hipsters, que significa modernos- es que genera más simpatía que el ganador. Mi abuelo no se alineaba ciegamente con ningún equipo, siempre iba con el más débil. Claro que a él lo que de verdad le gustaba eran las Olimpiadas. Y de él heredé la empatía por el patidor. Quizá por eso me hice cómico. La comedia centra su know how -que quiere decir saber cómo o conocimiento- en el concepto de perdedor. Y en el Valencia, ahora, hay mucha comedia.

Seleccionados
Porque fútbol, lo que se dice fútbol, no hay. El problema de la comedia en este deporte es que se torna en tragedia con tan sólo un punto de diferencia o un gol en el goal average. Así que conviene reír, pero no descuidarse. Ha llegado el parón de selecciones y uno piensa, ¿tenemos tan mal equipo?. Veamos: Gayà y Munir con la Sub-21 (por cierto, Munir fue suplente, salió diez minutos por Williams, lo que nos invita a la reflexión), Ryan en Bangkok con Australia, Enzo con Argentina (palmando estrepitosamente) Abdennour con Túnez, Mangala con Francia, Cancelo y Nani con Portugal... Pero con la Selección, cero convocados. Tenemos jugadores de élite, pero dentro de la élite también hay una élite, y en ese techo no jugamos.

Necesidades
Hace falta reforzar al equipo, pero leyendo los nombres que se barajan ninguno me da la sensación de que vaya a ser el Mesías. El mal endémico de la plantilla es tan arraigado que no podemos ser ingenuos y pensar que con fichar a un artillero nos vamos a curar. Todas las épocas triunfales del club se han basado en una defensa férrea. Y la de ahora es endeble. A partir de ahí, es evidente que ayudará un jugador brújula con talento (¡con sangre también, por favor!) y un artillero que marque sin piedad. Pero leo que se baraja el nombre de Miguel Veloso, portugués del Genoa, y no siento cosquillas el estómago, dicho sea con el debido respeto al jugador.

Nombres
En la delantera suena Zaza, que tiene un nombre muy cinematográfico y tiene detalles, como taconcitos lindos. Me recuerda físicamente y en movimientos a Di Vaio. Me llama más la atención Lapadula, un italiano correoso y rápido como una bala. 26 años y 30 goles en la segunda división italiana, aunque ahora paste en Milán. Gabbiadini, del Napoli, se antoja inalcanzable por presupuesto y quizá por ambiciones. Pero levanto la cabeza y pienso, ¿qué hacemos pensando en señores que no conocemos? ¡Si aún no está claro lo de la cautelar de la UE! De momento lo mejor es concentrarse en lo que tenemos. Prandelli no puede trabajar con las fichas que necesita para mecanizar movimientos en la enésima pretemporada del equipo, así que estamos haciendo tiempo.

Homenaje
Durante el transcurso del mismo, hemos visto al club llevar a cabo un merecido homenaje a uno de los socios más antiguos del club, don Vicente Segrelles, quien en un video emotivo distribuido por la entidad charla y reconoce los méritos de nuestros dos queridos embajadores y emblemas, don Juan Cruz Sol y don Ricardo Arias. Cuando vi el video me emocioné. Por cosas así uno se siente orgulloso y ama el fútbol, a pesar de tantas amarguras. Más de cincuenta años al pie del cañón, por amor al arte. Porque para ser aficionado de campo hay que ser, ante todo, leal y no esperar nada a cambio.

Abandono
Por supuesto, el club tiene detalles a veces, pero en general, salvo detalles puntuales, la masa social no se siente atendida ni correspondida. Pongo como ejemplo a mi amigo, maestro y fiel asistente durante más de treinta años, abonado 732, ubicado en anfiteatro hasta hace poco. Y digo hasta hace poco porque él, que llevaba sentándose en el mismo asiento durante toda esa pila de años, no ha podido renovar su localidad esta temporada y se ha visto desplazado por decreto ley. Era el suyo uno de esos asientos sometido tradicionalmente a reubicación en partidos de Europa para poder colocar a la prensa, sacrificio que llevaba a cabo con resignación. Pero este año se encontró con la sorpresa

Cuidar al abonado
El motivo no está claro. Se comenta que podría ser decisión de la LFP, para reubicar espectadores y que en la tele parezca que hay más gente en el campo. (¡Eso es lo que importa! ¡La tele!). Acudió el buen hombre a taquillas pero se tuvo que esperar a que renovara primero el resto del estadio. Regresó, en pleno julio. Y allí, de pie, sin un mísero plano del estadio, con prisas y gente apretando en la cola, tuvo que decidir dónde se reubicaría (el día que renové vi con mis ojos a un anciano en situación similar). Todo muy loser. Habría sido un detalle que a estos abonados, algunos ya con una edad, se les citara en las oficinas del club, y con un planito y un café se les ayudara a sentirse parte del asunto. Desde su nuevo asiento mi amigo divisa su silla vacía. Desaprovechada. Eso sí, allí se debe de haber quedado su placa de socio de más de 25 años. Porque en su nuevo sitio no está. Lo dicho. Resistimos por amor al arte. Hasta que el cuerpo aguante, o la mente diga... hasta aquí.

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