Partida de Risk

Marcelino y el ´Cholo´ Simeone son estrategas y lo demostraron en el partido

11.09.2017 | 23:08
Partida de Risk

El sábado fue una tarde apacible de otoño adelantado. Temperatura perfecta, a pesar de LaLiga y su desquiciante distribución horaria. Acudí a Mestalla algo temeroso de que lo del Madrid hubiera sido agua de borrajas, y que los de Simeone nos pudiera dar un sopapo de realidad. Pero lo cierto es que la gesta de mantener la portería a cero, que antaño hubiera sido causa de desapego y chafón, es ahora mismo maná. Tantos goles encajamos en las temporadas precedentes que se nos había olvidado lo que se siente cuando hay partido. La primera parte se me pasó volando. Hacía años que eso no me pasaba en Mestalla. En realidad, lo que vimos en el tapete fue una partida de ajedrez con figuras humanas. Marcelino y el ´Cholo´ son estrategas, y el sábado se echaron una partida de Risk en público, que acabó en tablas.

Bocatas
Me quedo con el ambiente en los bares de alrededor, con camisetas de ambos equipos poblando las mesas sin estreses y de buen rollito comiendo bocatas. El buen rollito no deja de ser señal preclara de que, hasta ahora, no competíamos por los mismos objetivos. Se encargaron de aclarar el asunto los propios entrenadores en sala de prensa, al afirmar que el Valencia CF estará arriba al final del año. No hemos hablado lo suficiente de la falta de gol que nos va a dar tanta sed durante los próximos meses, pero dejemos ese entuerto para más adelante. Contra los equipos grandes es difícil darle mucha bola a ese asunto, porque se caracterizan por tener sus peones perfectamente colocados en el tablero el 90 por ciento del partido. Estas cosas tienen que discutirse tras un Getafe o un Leganés.

Cauce de Mestalla
La grada se mantuvo conectada con los jugadores, de principio a fin. Aplausos enrabietados a cada robo de balón de Kondogbia, los sectores contagiados con los estímulos sonoros de la Curva Nord, recibimiento a los jugadores en la Avenida de Suecia que rebotaban en los aledaños€ Las aguas vuelven a su cauce, que no es otro que la antigua acequia que da nombre al campo. Me quedo con el recuerdo de sendos paradones de Neto a bocajarro. Es evidente que tiene reflejos y sólo necesita mejorar en colocación puntualmente. Gabriel (me lío a veces, ¿tenemos que llamarle Gabriel o Paulista?) estuvo impoluto, en su regreso a la élite. Pereira, algo menos, salvo la jugada de recurso y chut. A Guedes no se le puede valorar todavía, aunque dio algunas pistas. Tuvo un buen desmarque que Rodrigo no vio, y una ayuda destacada en defensa hasta la misma línea de fondo.

¡Ooohhh!
Pero, por encima de todo, para el cuadro virtual que colgaría en mi pared en un LED en movimiento, me quedo con el gesto técnico que la grada ovacionó con un «¡Ooohhh!»: el cañito de Parejo a Carrasco. Bárbaro, de 10 a 10. Me pareció el perfecto homenaje a Pablito Aimar, presente en la grada. Alguien debería decirle que, desde su último regate de dibujos animados que él mismo protagonizara en este estadio, no se había oído una alabanza sonora a un gesto estético con esos decibelios. ¡Tan desamparados hemos estado de belleza! Y eso que yo nunca fui incondicional absoluto del argentino, aunque reconozco que fue el último gran esteta de este equipo. Ahora, en cambio, soy ´parejista´, más que nada porque alrededor del ´capi´ hay luchadores, pero de estética vamos mucho más justos que en los tiempos del ´pibe´.

Partidos fuera
Sólo hay una cosa que me dio el día. Fue una noticia del ínclito Tebas, un asunto que se coló de tapadillo porque estamos todos pendientes del Procés catalán, y parece que era mucho más importante analizar la hipotética Liga sin equipos catalanes que la verdadera causa potencial de las preocupaciones del aficionado: la posibilidad, que aunque sea remota sobrecoge, de que partidos de LaLiga se puedan jugar en otros países. ¡Esto sí es ya es la repanocha! Resulta que «están trabajando y estudiando» para saber si se quedan con la idea o la rechazan. Uno o dos encuentros por temporada, no más, dicen. Entiendo que sería mucho más atractivo sacar a Barça y Madrid a la intemperie de China que a los nuestros, pero€ ¿y si regresamos a la élite? ¡Da pavor!

Cerebros
No les basta con reubicaciones sin sentido a los aficionados de toda la vida. (Conozco a alguno indignado porque se le ha reubicado en Mestalla donde Cristo perdió el gorro, le han despojado de su asiento de toda la vida, y desde donde está sentado ahora pueden ver€ ¡que su antiguo asiento está vacío! ¿Para qué se le cambió? ¿Quizá para que parezca en la tele que hay más gente?) Tampoco les basta con ponernos horarios que faltan al respeto al aficionado que va al campo. Ahora nos quieren impedir ver a nuestros equipos€ ¡en nuestra casa! Y mire, por ahí no pasamos. «Es que quieren competir con la Premier». Pues nada, llevemos el fútbol a Chicago y, ya puestos, juguemos un partido de rugby ecológico con un melón. Esto sí sería una partida de Risk a nuestra costa. Si es que, si te descuidas, el verdadero riesgo lo crean las corbatas.

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