A David Villa le ha querido el Barcelona del triplete. El que no quiera entenderlo, que no lo haga, pero por el Guaje no han preguntado ni el Milán de Ronaldinho ni tan siquiera un Manchester subcampeón de Europa. Tras el Real Madrid de Cristiano y Kaka —club por el que el Guaje no movió ni un dedo sino que fue el Valencia el que le tendió la mano a Florentino (para luego cerrársela)— , el otro equipo que le ha enseñado la golosina al Guaje es hoy por hoy el posiblemente mejor equipo del mundo (aunque sus dirigentes estén lejos de serlo). Por lo tanto, entiendo que el Guaje haya tenido la tentación de probar fortuna en el Camp Nou. Y lo entiendo, sobre todo, porque Villa nació en Tuilla y no en Sueca, como Puchades, a quien en su día también quiso el Barcelona y en una reunión habida en el restaurante Rialto, con Don Luis Casanova y Pepe Samitier (directivo del Barça) entre los comensales, el bueno de Don Antonio echó por tierra el traspaso diciendo: «Cavallers, he vingut perquè m´ haveu cridat, però només els diré una cosa —mirando a Samitier—, he d´anarmen, estan esperant-me els amics al Casino del meu poble. Ah, i Barcelona està massa lluny de Sueca…».Y punto, que diría Pedro Cortés.
Lo dicho, como Villa es de Tuilla y encima, pese a lo que digan, no ha lanzado órdago alguno declarando públicamente que se quisiera ir, le entiendo y más que nunca le apoyo, no como otros que se la tenían guardada. Por ello, como le entiendo y más que nunca le apoyo, le doy las gracias al señor Llorente por no hacer caja —pese a la escandalosamente escandalosa situación económica en la que habita el club— y dejarnos disfrutar un año más del mejor delantero del mundo, que es lo que tiene Emery, por más enamorado que estuviese de su ex novia, Negredo.
PD: Querido aficionado, enhorabuena.