Al ahora mediático Pedro, Pedrito, Pedrote lo iba ofreciendo Laporta y compañía el pasado verano casi a diestro y siniestro. El de repente salvador del equipo de Pep era uno de los cuatro jugadores que quiso incluir Begiristáin en la operación por Villa. El nombre de Pedrito figuraba en una lista en la que también estaba Gudjonhsen, Martín Cáceres y Keirrison (está claro que a Bojan lo miman más que a Pedro, porque se negaron en rotundo a incluirlo en la terna). La historia consistía en que el Barça ponía encima de la mesa 42 millones de euros y el Valencia, además, se quedaba a dos de estos cuatro jugadores en calidad de cedidos y a coste cero por una o dos (según cada caso) temporadas. Como por suerte el Guaje no salió de Mestalla, Pedro se quedó en Can Barça, para buenaventura de Pep y cía.
Lo de Pedro me viene a la memoria porque el Barça está a la vuelta de la esquina y también por el firme interés que tiene el Valencia en Milan Jovanovic. Lo del Guaje en verano no se consumó porque, entre otras cosas, Llorente quería un equipo Champions y porque las cosas de Palacio van despacio. Con mes y medio en el cargo y con Dalport dando por saco, el presidente tenía poco margen para cometer errores en lo deportivo. Se hizo de tripas corazón —económicamente hablando—, se apostó por el fútbol y ya se vería lo que nos deparaba el futuro.
Y, de momento, el futuro pasa por un primer nombre, Jovanovic. Lo del serbio no es más que la prueba de que una secretaría técnica montada de la noche a la mañana y cumplido el mes de mayo (como ejemplos tenemos en el Valencia del Siglo XXI) es un fracaso y un quema billetes. Con tiempo para trabajar, Fernando, Braulio y compañía están viendo futbolistas, estudiando contratos y viendo las posibilidades, y de la combinación de estos factores...Jovanovic.