El Valencia se ganó anoche en Génova el pase a la siguiente ronda de la Euroliga. Dejó de ser ese equipo sin gancho que hasta la fecha competía por Europa para meterse en los dieciseisavos de final con un par. Se pensaban los tifosi del Génova que con cuatro petarditos iban amedrentar a los Albelda, Navarro, Alexis, Miguel y compañía y estos lo que hicieron fue quemarles la falla. Los de Emery jugaron uno de los partidos con más oficio, personalidad e inteligencia de la temporada. Sufrieron, sí; pero sin acojonarse. Es más, el Valencia, sobre todo gracias a la entrada de Pablo Hernández (como venía reclamando Juan Sánchez en su rol de comentarista en Telecinco desde veinte minutos antes de que se produjera), acabó el encuentro como lo hacen los equipos que aspiran a todo, con el balón en su poder, sin hacer concesiones en defensa y generando hasta cuatro ocasiones de gol.
Lo dicho, el Valencia se ganó en Génova seguir dando nombre por Europa, y más ahora que pasamos de la Uefita a Doña Euroliga. A la una del mediodía, la bolita del Valencia dará vueltas en busca de un rival. Este saldrá de un grupo de doce en el que hay tres campeones de Europa (Liverpool, Ajax y Hamburgo) y otros nueve equipos que bien merecen cualquiera de ellos un lleno en Mestalla. Al final de la película, a los uefos les va a salir la jugada —y las cuentas— y la Euroliga va a tener parte de ese glamour santo y seña de la Champions.
PD: ¡Por un feliz año nuevo en Liga, Copa… y Euroliga!