Éver Banega es el futuro. Con mayúsculas. Llevamos tanto tiempo quejándonos porque el VCF era incapaz de encontrar un director de orquesta a lo Baraja que hasta nos cuesta hacernos a la idea de que ahora sí lo tenemos. De hecho, ya lo teníamos, pero como aquí igual indultamos un ninot que lo quemamos, Banega estuvo durante su primer año y medio más fuera que dentro del club. Primero por su culpa —por no ser como es ahora—, pero también porque le pedíamos peras al olmo (¡sólo tenía 19 años!) y también porque llegó en mala época. Lo hizo en un tiempo en el que había intereses en sacar trapos sucios, como aquella pillada en un control de alcoholemia, un asunto difundido por agencias apenas dos horas después de suceder, un tema que de normal se sanciona, archiva y oculta.
Por suerte para el Valencia, Banega tiene un punto inconformista, además de buen futbolista. Sea por su novia, Valeria; porque le ha salido la muela del juicio o, simplemente, porque se ganó a Emery cuando este más voz y voto tenía en la confección de la plantilla (en verano, cuando Llorente dejó pasar un dinero del Stuttgart que le habría hecho padre), sea por lo que fuere, Banega es ahora el futuro, un jugador sobre el que debe girar y hacerse el Valencia que viene, un equipo que se está gestando entre bastidores y más este año con la política de coste cero.
Banega será a buen seguro uno de los futbolistas por los que preguntarán varios clubes este verano. Tiene una cláusula de 18 millones de euros, suficiente en los tiempos que corren como para que primero intenten negociar con el Valencia. Pero el club de Mestalla, por más que necesite hacer caja, no debería hacerlo ni tan siquiera planteárselo. Insisto, Éver es el futuro, porque sólo tiene 21 años y con apenas 50 partidos jugados en Primera se ha hecho el amo. Con lo que ha costado encontrarlo...