Con solo cinco palabras, Alfredo Di Stéfano puso por las nubes la autoestima de unos jugadores que necesitaban la victoria para no descender y que se enfrentaban para más inri contra otros que lo hacían para proclamarse campeones de Liga. Di Stéfano dijo esas cinco palabras en el túnel de vestuarios de Mestalla, cuando los futbolistas de Valencia y Real Madrid estaban a punto de salir al césped para disputar la última jornada del campeonato.
Aquella tarde pasó a la historia del Valencia por el gol de Tendillo, aunque los protagonistas de aquel partido lo recuerdan también por las cinco palabras que escucharon en boca de Di Stéfano. «¿Estos son mejores que ustedes?», gritó el entonces técnico argentino a la cara de los suyos y también de los otros. Di Stéfano se dejó aquella tarde de sermones de entrenador, apelando simplemente al orgullo de sus futbolista.
La del jueves en el Vicente Calderón es una noche parecida. No hay otro partido más importante en el calendario del Valencia hasta final de temporada. Lo habrá solo si logran la clasificación. La del jueves es la madre de todas las batallas, el partido del año. Ya se hablará en otro momento de si lo que le conviene al Valencia es que continúe o no Emery, tiempo queda para darle vueltas al por qué de tantas lesiones y en no muchas semanas volveremos a reconsiderar si hay que traspasar a Villa, Silva, a los dos u ojala que a ninguno.
Pero lo único que vale hoy es el partido del jueves. La noche del Vicente Calderón es para y de ellos, de los Villa, Silva, Mata, Pablo, Joaquín... una generación de futbolistas que merecen pasar a la historia por algo más que una Copa del Rey, la cual encima ni tan siquiera supieron celebrar con la afición. Porque son ellos los que tienen que dar un paso al frente en Madrid y demostrar que de verdad son una de las mejores generaciones que ha jugado en el Valencia.