Un colega de Barcelona me contaba el otro día —y es de los que hablan sabiendo lo que dicen— por qué Pep Guardiola va a pelear para que le fichen a Villa. Más allá de que el asturiano sea muy bueno, el técnico culé tiene en mente jugar el próximo curso con Messi de enganche y dos delanteros por delante, al menos uno de ellos bajito y rápido. Conforme mi colega me relataba por teléfono los planes del tío Pep, me hacía la siguiente pregunta: ¿A qué va a jugar el Valencia el año que viene? Tal reflexión la dejé por imposible el día de autos. A fin de cuentas, no sabía ni qué Valencia nos íbamos a encontrar en Cornellá… como para pensar en el que viene.
Pasado el partido contra el Espanyol, sigo sin saber a qué va a jugar el Valencia el año que viene —y dudo hasta que Emery se lo haya planteado—, pero sí tengo claro por qué Valencia pelearía si estuviese en la piel de Unai Emery. Porque digo yo que Emery exigirá algo a Llorente cuando una vez quede tercero matemáticamente le ofrezca la renovación . Si no lo hace, si se limita a decir «sí, quiero y gracias, gracias, gracias», mal empezamos y de nada habrá servido el máster recibido.
El Valencia por el que yo pelearía se alejaría del Valencia de los ´xiconiuos´ y se acercaría más a un Valencia de ´collonuts´. Con los bajitos nos hemos divertido en muchos partidos, aunque acabaremos la Liga a casi 30 puntos del líder... Y eso que la distancia habría sido mayor de no ser por ellos y de César.